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Nuevos territorios para el arte son nuevos lenguajes para la política (Inés Sanguinetti)

“(…) Cómo crear una nueva generación que pueda impedir que el mundo se desintegre en un caos y que se destruya a sí misma. (…) cómo crear en los jóvenes una valoración del hecho de que muchos mundos son posibles, que el significado y la realidad son creados y no descubiertos, que la negociación es el arte de construir nuevos significados con los cuales los individuos pueden regular sus relaciones entre sí” (Bruner)

1. Introducción

Derechos Humanos: Arte y Pedagogía

El proyecto asume una responsabilidad explicita en el trabajo de formación de jóvenes sobre el tema de Derechos Humanos a través del arte.

Las etapas de acción han sido las siguientes:

  • Diseño de juegos expresivos y creativos en danza, teatro, música y artes visuales, para ser aplicados por formadores de jóvenes. Se formó al equipo docente de Crear Vale la Pena.
  • Diseño e implementación de una intervención en arte y construcción de ciudadanía para jóvenes realizada en diferentes escuelas públicas y privadas en Argentina y Alemania. ( 2004-2007)
  • Sistematización, investigación y conceptualización de la experiencia con especialistas en ciencias sociales y educación formal.
  • Diseño del Manual Somos Voz-Iguales pero Diferentes para formadores de jóvenes con los marcos conceptuales y ejercicios en danza, teatro, música y artes visuales para su futura implementación.
  • Diseño de una capacitación de formación de formadores “Herramientas de gestión sociocultural y artística para docentes y referentes comunitarios de juventud”. Dirigida a docentes, trabajadores sociales, especialistas en salud, lideres juveniles con o sin experiencia en arte.
  • Implementación de las Jornadas de capacitación entre los años 2009-2011.

Los temas relativos a los derechos humanos son difíciles, sobre todo en un contexto caracterizado por fuertes procesos de exclusión social y de violación constante de los mismos.

Creemos que los derechos y las normas son espacios para la defensa de la libertad de las personas, porque pueden afirmar un límite contra los abusos de poder. Asumir la formación para el ejercicio de derechos exige el planteo permanente de preguntas éticas y políticas. En este contexto, Somos Voz impulsa un conjunto de acciones donde el ejercicio de los derechos supera el plano formal y contribuye a modificar las condiciones de vida de las personas a partir de la información, la reflexión, el debate y la construcción conjunta de propuestas de cambio.

El valor del discurso por los derechos nos compromete con la búsqueda de justicia y de dignidad, colabora en la construcción de un imaginario donde todas las vidas valen y son dignas de cuidado y de respeto.

 

Reflexionar a través del arte

Las actividades de Somos Voz buscan integrar acción y discurso desde el entendimiento aristotélico de que el hombre es un “animal político” en el sentido de un ser vivo capaz de discurso. “Praxis” (acción) y “lexis” (discurso) son la unidad indiscutible desde donde surge lo humano propiamente dicho como acción y discurso que habilitan la libertad de modificar el contexto y el modo de estar juntos como hombres en el mundo. Somos Voz posibilita integrar las emociones en acción con un modo de pensamiento complejo y profundo porque se trata de poner colectivamente en juego la inteligencia sensible.

La manera en que tradicionalmente se enseñaron la “ciudadanía” y la “ética” olvidó que la relación con el otro se apoya también en las sensibilidades, que surgen, por ejemplo, al dejarse conmover escuchando otras historias y en el intento de pensar y relatar las nuestras. Este enfoque se apoya en cruzar estas historias con los saberes adquiridos –relacionando inevitablemente los aspectos particulares con los universales, en animarse a pensar reglas más interesantes y plurales desprendidas de los desafíos cotidianos. En este punto, creemos que el arte es una herramienta fundamental para el desarrollo ético de todo hombre y uno de los motores incuestionables para verdaderas transformaciones.

 

Pintura de murales en el Barrio de San Roque, Crear vale la pena, Argentina.

 

2. Desarrollo

Perspectivas desde las que se fundamentaron y diseñaron los talleres Somos Voz-Iguales pero Diferentes

ARTE / ORGANIZACIÓN SOCIAL / TRANSFORMACIÓN

El arte es para nosotros búsqueda y construcción de identidad a través de lo expresivo, de la emoción y de la creatividad presentes como “capacidad y potencialidad” en todas las personas, más allá de sus condiciones materiales y subjetivas de existencia.

El arte moviliza el pensamiento crítico, conmociona los estigmas, posibilita a través del juego la confrontación y construcción de una cultura alternativa. El arte como acción: reúne, moviliza, genera grupalidad.

Desde estos dos núcleos surgen las conexiones de sentido que vinculan el arte con la cultura y con lo social y en este campo –específicamente– el abordaje de lo social es realizado desde las nociones de organización social y de transformación social.

La UNESCO, en la Conferencia Mundial sobre Políticas Culturales (1982), definió la cultura como “las tradiciones, creencias, valores, estructuras de familia, relaciones de género, relaciones personales y sociales”. En tanto construcción histórica y social la cultura no es estática ni homogénea, sino que es dinámica, cuestionadora y contestataria, razón por la cual se recrea y cambia.

Desde una perspectiva antropológica, la cultura es una dimensión que define o contiene a la diversidad y en este sentido evidencia las diferencias entre grupos e identidades. De ese modo la cultura demarca un contexto en el cual asume ciertos contenidos (valores estéticos, prácticas, creencias y procesos culturales locales) y ciertas modalidades de expresión (actividades culturales y creativas de comunicación como por ejemplo, el teatro popular, la música, la danza, la pintura, los medios visuales).

Los recursos culturales son utilizados selectivamente en cualquier contexto por intereses particulares, ya sea para acentuar las diferencias o para movilizar a las personas en pos de mundos más equitativos. Pero es preciso señalar que hay un acceso desigual a la cultura y a las diversas expresiones de la cultura y a los medios de producción cultural.

En consecuencia, para nosotros las acciones (y los programas de la sociedad civil y del Estado) deben centrarse en el fortalecimiento de las posibilidades y capacidades de las personas y grupos desfavorecidos, para identificar problemas y necesidades y lograr expresarlos de modo tal que se hagan visibles para la comunidad toda.

Amartya Sen en el libro Culture and Public Action, presenta la cultura como un elemento importante de las “capacidades” que las personas aportan al desarrollo; por lo tanto la premisa de CREAR, que sostiene la existencia de capacidades más allá de las determinaciones de las condiciones materiales de vida, y el rescate desde el arte de esas capacidades, se convierte en una estrategia de valoración del capital humano y del capital social de los individuos y de las comunidades.

Según Sen “la capacidad” representa la libertad de una persona para elegir entre vidas alternativas, es decir entre determinadas combinaciones de funciones que representan las cosas que podemos hacer y las diversas formas de ser. Esa capacidad es la que produce un efecto transformador –que es singular y peculiar en cada persona– de los bienes primarios en logros concretos. La capacidad habla de la libertad y los bienes primarios son los medios para la libertad.

El arte es potente para rescatar y liberar las capacidades ocultadas, no desarrolladas por la determinación del contexto material de privación. Las capacidades individuales y colectivas hablan de diversidad, de oportunidad, de posibilidad y de vincularidad.

POBREZA / EXCLUSIÓN / IDENTIDAD

Las personas y grupos en situación de pobreza padecen privación económica a causa de sus condiciones desfavorables de acceso al trabajo, de sus ingresos insuficientes, del desempleo, de la inseguridad en el empleo y de las condiciones de precarización de sus relaciones laborales. Pero también sufren, padecen o ven afectadas sus condiciones de acceso a la salud, a la educación, a la participación política; es decir que no pueden acceder al ejercicio y reivindicación de derechos que son básicos y fundamentales.

Indudablemente, no se puede pensar sobre la pobreza si no se piensa a su vez en su relación con la desigualdad social. Según Amartya Sen, la pobreza es no tener acceso a los recursos necesarios para “ser capaz” de realizar actividades mínimas relacionadas con la supervivencia, entre ellas la alimentación, la salud, la reproducción, las relaciones sociales, el acceso a la educación, el desarrollo de conocimientos y la participación social.

El descubrimiento y desarrollo de capacidades, claramente se convierte en una estrategia de relevancia –desde esta concepción de la misma– que orienta las propuestas y acciones para revertir la pobreza.

En la producción bibliográfica de las últimas décadas, el concepto de pobreza ha sido asociado a diferentes términos –a veces incluso utilizados como sinónimos– para aludir a la situación de privación que la pobreza implica: marginalidad, miseria, desigualdad, discriminación, minusvalía, desventaja, segregación social, etc. Todos ellos expresan una situación de disvalor que se cristaliza en el lenguaje cotidiano y en el académico a través de la “rotulación” de las personas que la padecen, hecho a partir del cual las personas no son consideradas en tanto sujetos, sino en tanto categoría analítica: los pobres.

Esto conlleva procesos de “estigmatización” que refuerzan –desde los lenguajes y los comportamientos– el círculo de reproducción de esa situación de privación material y simbólica (capacidades), al punto de constituirla en una imposibilidad para atravesar el límite entre la pobreza y la no pobreza.

“Pobreza” de este modo habla no solo de la carencia material sino de un contexto de imposibilidad de desarrollo personal y grupal y en este punto ha sido común que en las últimas décadas se utilizaran casi indistintamente los términos pobreza y exclusión.

ARTE / EDUCACIÓN

Arte + Educación es otro par significativo.

Lo educativo es tomado aquí como proceso de aprendizaje que descubre y fortalece identidades y capacidades y como práctica de formación profesional en disciplinas artísticas.

Lo que equipa al sujeto para habitar en el futuro es la capacidad crítica y autocrítica, la capacidad de relación con los demás, y de integración de mundos heterogéneos.

Educar en el respeto de la diversidad, en el reconocimiento del otro y en el ejercicio de la solidaridad, son condiciones para ampliar y enriquecer la propia identidad.

Esta consideración del otro y de lo diverso implica pensar desde la alteridad. Ello implica que en el proceso educativo educador y educando son atravesados por la actitud de interrogación acerca del otro y acerca de sí mismos y son traspasados ambos por la diferencia. Esto convierte al aprendizaje de la diferencia en aprendizaje de la ciudadanía.

Por lo tanto, educar en la diferencia implica la búsqueda y construcción de identidades y de ciudadanía. Sin hacer la alteridad, el reconocimiento de la diferencia se convierte en un mero registro de la pluralidad y justamente lo que se pretende es que la diferencia pueda ser resuelta a través de experiencias de aprendizaje y de vincularidad que construyen relaciones democráticas y ciudadanía plena.

Según Touraine,

….hay que solicitar a la escuela que los prepare para cambiar más que formarlos en competencias específicas que probablemente estarán obsoletas o serán inútiles para la mayor parte de ellos en el corto plazo”.

El autor postula la “escuela del sujeto” que se orienta hacia la libertad del sujeto, la comunicación intercultural y la gestión democrática de la sociedad y sus cambios. Identidad, multiculturalidad y equidad son las condiciones de aprendizaje para Touraine.

 

Manifestación en contra las armas, Corporación Cultural Nuestra Gente, Colombia.

 

La modalidad pedagógica

Hemos puesto en marcha el proyecto denominado Somos Voz-Iguales pero diferentes que, por medio de una intervención artístico-pedagógica, propone al arte como un modo de construcción de ciudadanía activa y de pensamiento crítico.

La propuesta implica el tratamiento de temáticas complejas y controvertidas del contexto social actual y favorece el desarrollo de sensibilidades éticas y estéticas de quienes participan en él.

Creemos que la interacción entre pedagogía y arte puede producir efectos democratizadores si se ponen a disposición de todos los sectores de la población herramientas que contribuyan a imaginar y a generar una sociedad más justa y con mayor grado de pluralidad.

El arte constituye una herramienta interesante, rica y efectiva que permite la posibilidad de imaginar modos distintos de abordar conflictos cotidianos.

En este sentido, creemos que:

  • muchas de las soluciones a los complejos problemas sociales que aquejan nuestras instituciones, nuestros barrios, nuestro país, están aún por inventarse;
  • las instituciones en las que trabajamos son los primeros espacios a repensar desde esta nueva perspectiva;
  • somos los ciudadanos, todos y cada uno de nosotros, jóvenes y adultos, los que podemos encontrar nuevos modos de pensar y accionar para modificar esta realidad.

Somos Voz-Iguales pero diferentes es una intervención artístico-pedagógica para la construcción de ciudadanía activa en jóvenes que supone un nosotros. Un nosotros más amplio, un nosotros que admite diferentes voces, un nosotros que permite albergar ilusiones compartidas y renovarlas cada tanto. En definitiva, una unidad de diversidades.

La importancia de integrar las emociones y las sensibilidades con el desafío consecuente de poner en juego aspectos privados de los actores, evitando los lugares comunes del sentimentalismo, resulta indispensable al querer posibilitar un modo de pensamiento complejo y profundo.

La manera en que tradicionalmente se enseñaron la “ciudadanía” y la “ética” olvidó que la relación con el otro se apoya también en las sensibilidades que –como decíamos más arriba– surgen por ejemplo al dejarse conmover escuchando otras historias y en el intento de pensar y relatar las nuestras.

Este enfoque se apoya en cruzar estas historias con los saberes adquiridos –relacionando inevitablemente los aspectos particulares con los universales– , y también en animarse a pensar reglas más interesantes y plurales desprendidas de los desafíos cotidianos. En este punto, el arte es una herramienta fundamental para el desarrollo ético de todo hombre, es uno de los motores incuestionables que impulsa verdaderas transformaciones.

Esta intervención artístico-pedagógica es el resultado de una reflexión dinámica y participativa entre educandos, docentes, pedagogos y artistas. Es un dispositivo abierto y flexible que posibilita la apropiación y resignificación de los objetos que hayan sido planteados por grupos e instituciones para promover reflexiones y nuevas discusiones.

 

Los destinatarios

El programa tiene dos modalidades:

  • Se dirige a adolescentes, jóvenes y adultos que forman parte de escuelas, ONGs y organizaciones de base.
  • El programa de formación de formadores apunta a capacitar adultos docentes, artistas, trabajadores sociales, especialistas en atención primaria –preferentemente en equipos interdisciplinarios– en el abordaje de temáticas complejas a través del juego, la expresión y el desarrollo de la creatividad.

 

Ronda de artistas en el Barrio San Roque, Crear vale la pena, Argentina.

 

3. Explicitación de contenidos: diferencia, identidad, desigualdad, discriminación. ¿Con qué palabras somos voz?

¿Por qué?

Más allá de que existen violaciones constantes de estos derechos, más allá de que los derechos se queden en el plano formal y que no alcancen para modificar las condiciones de vida de la gente… estos son importantes en la organización de las sociedades porque afirman un límite contra los abusos de poder.

Los derechos y las normas pueden ser espacios de defensa de la libertad de las personas.

Los derechos nos exigen plantear preguntas éticas y políticas todo el tiempo. El valor del discurso de los derechos tiene que ver con hacernos acordar de la necesidad de justicia, de dignidad y del valor de cada ser humano.

La proclamación de derechos colabora en la construcción de un imaginario donde todas las vidas valen y son dignas de cuidado y de respeto.

 

Foco conceptual: identidad / discriminación

Los temas relativos a la discriminación son difíciles, sobre todo en un contexto caracterizado por fuertes procesos de exclusión. Generan opiniones divergentes y contradictorias y mueven pasiones y dolores que movilizan y conmueven.

Queremos detenernos en escenas e imágenes y cuestionarnos sobre qué y cómo muestran éstas a los otros y a nosotros, qué ideas de la diferencia portan, a qué emociones apelan y qué acciones están induciendo. Cómo reproducen o desafían estereotipos, estigmas y prejuicios.

Las actitudes de discriminación, traducidas en actitudes de rechazo, exclusión, segregación, humillación o negación del otro, están motivadas por imágenes estereotipadas y prejuiciosas que un grupo mantiene sobre otro.

Cómo pensamos al otro determinará qué relación y qué vínculos podamos establecer.

Una de las formas en que circulan las representaciones sobre los otros es el estereotipo: “todos los villeros son ladrones”, “todos los ciegos son malhumorados”, “todos los jóvenes son vagos”, “todos los ricos son opresores”.

Estas expresiones reflejan creencias, opiniones o representaciones sobre diferentes grupos que están construidas a partir de simplificaciones y generalizaciones. En uno o dos rasgos se condensan todas las particularidades de todos los miembros de un grupo (pobres, judíos, maestros) más allá del tiempo, el lugar y las circunstancias.

Los estereotipos fijan e inmovilizan a las personas en una imagen congelada. Y esta imagen además de perdurar en el tiempo es resistente a los cambios. Es común escuchar que los pobres siempre fueron, son y serán vagos. De este modo parecería que la vagancia, para aquellos que han nacido en contextos de pobreza, es innata.

Otra característica de los estereotipos es que extraen su fuerza de su simplicidad. Se formulan en frases cortas y sencillas, fáciles de entender y en tono de verdad.

Los estereotipos, si bien son simples imágenes que nos hacemos y aprendimos de los otros, tienen efectos en nuestra vida cotidiana.

¿Qué nos une y qué nos diferencia?

¿Qué lugar ocupa la diversidad en nuestro país? Integrar unidad y diversidad.

¿Cómo promover naciones con mayor espacio para la heterogeneidad?

La identidad es una construcción relacional y cambiante. La identidad contiene a la diferencia y no la excluye.

Las identidades son relatos o narraciones que las personas realizan sobre sí mismas, sometidas a cambios y modulaciones diversas. Que sean relatos no significa que sean falsas ni inexistentes, quiere decir que son construcciones de sentido sobre quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.

La identidad es relacional porque hay que entenderla en el marco de relaciones con otras personas, instituciones, discursos. Esta marcada, delimitada, por la diferencia, por la presencia de otros. Si no hay otros, no hay yo. La diferencia provee la medida contra la cual un ser puede afirmar su carácter distintivo y su solidez. Esto es decir que la inclusión en una identidad determinada supone la exclusión de otros, que es la distancia que nos separa la que nos constituye como únicos.

El terreno en el que se afirma la identidad es inseguro y resbaladizo. La identidad necesita que exista la diferencia, para afirmarse; pero también busca desecharla, congelarla, para estar segura de ser eso mismo y no “la diferencia”.

La identidad siempre está en relación compleja con las diferencias que busca fijar como algo bien distinto, para asegurarse su propia coherencia y continuidad.

Identidad y diferencia no son conceptos opuestos sino que funcionan juntos y operan en una doble dirección, habilitando y desalentando practicas.

La identidad es resultado de complejas dinámicas que involucran historias personales y sociales afectadas por luchas y conflictos cuyo resultado nunca puede darse por sentado. La identidad abre otras perspectivas sobre cómo me relación conmigo mismo y con los otros.

¿Quién sois? ¿Quiénes son los otros?

¿Qué hay en el medio? ¿Qué es lo que fluye entre nosotros? ¿Qué vínculos podemos establecer con esos otros?

Somos iguales en tanto somos personas:

  • Seres con capacidad de pensarnos así nosotros mismos, de expresar verbalmente lo que sentimos.
  • Seres que poseemos un pasado, un presente y un futuro, que tenemos capacidad y necesidad de relacionarnos y que construimos y afirmamos dinámicamente nuestra identidad personal
  • Seres con capacidad crítica: capacidad de pensar acerca de nosotros mismos, los demás y nuestro entorno (la racionalidad, el análisis).
  • Seres con capacidad de valorar: capacidad de elegir y fundamentar la elección en un juicio que da cuenta de aquello en lo que creemos bueno y lo que no.
  • Seres con capacidad de agruparse, de organizarse: capacidad para reunirse con otros, fijar un objetivo común y diseñar una acción para alcanzarlo colectivamente.
  • Seres con capacidad de construcción: capacidad para materializar la estrategia y alcanzar un resultado, donde se valora tanto el punto de llegada como el camino por recorrer.

Somos diferentes en relación a los otros y en relación a nosotros mismos:

  • Nuestros cuerpos, nuestras ideas, nuestros sentimientos, son diferentes a los de otras personas a veces muy diferentes (opuestas) y a veces muy parecidas, pero distintas al fin. Por ejemplo algunos de nuestros rasgos físicos son más parecidos a los de algunas personas que a los de otras (por ejemplo las personas de una misma familia suelen tener rasgos en común) y muchas veces compartimos ideas y modos de sentir más con unos que con otros (con amigos, personas de nuestra edad, etc).
  • Nuestros cuerpos, nuestras ideas, nuestros sentimientos, no son los mismos durante toda la vida. El cuerpo cambia de forma, amplia sus funciones y nuestras ideas y sentimientos van cambiando según crecemos y nos socializamos.

Podríamos decir que somos iguales y diferentes en relación a los otros y en relación a nosotros mismos. Hay algunas cosas que no pueden cambiar: nuestro ADN, el hecho de que seamos personas. Hay otras que cambian necesariamente: nuestro cuerpo, nuestras capacidades, nuestros vínculos. Hay otras que pueden cambiar mucho o poco: nuestras ideas, nuestros conocimientos, nuestra forma de sentir.

En un mundo donde los derechos no se conocen, no se enseñan, no se ejercen ni se respetan, existen altos riesgos de que las “diferencias” sean motivo de actos de discriminación y/o efecto de fuertes desigualdades en la distribución del poder y el acceso al mínimo bienestar.

Para que las diferencias resulten notas de color, y no síntomas de injusticia, debemos comenzar por sentir cuáles son nuestros derechos y organizarnos para hacerlos valer respetando los de los demás.

¿Qué me ata?

¿Qué nos ata?

¿Cómo desenredamos este nudo?

 


Imagen de portada: Niños, Malasartes, Brasil.

 

 

Este artículo fue publicado en el volumen 4 de la Colección Ciudades Creativas (2012) de Fundación Kreanta correspondiente a las IV Jornadas Internacionales Ciudades Creativas organizadas por la Fundación Kreanta y CentroCentro del Ayuntamiento de Madrid del 24 al 26 de noviembre de 2011, en Madrid.

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