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NÚMERO 2 / ENERO-MARZO 2018
CULTURAS COMUNITARIAS

Dossier: “Culturas comunitarias”

Artículos:

Cultura viva comunitaria: la política del bien común.
Artículo de Célio Turino.

Nuevos territorios para el arte son nuevos lenguajes para la política.
Artículo de Inés Sanguinetti

Pueblo de Creadores, una experiencia de Descolonización Corporal.
Artículo de Iván Nogales.

Visiones

La cultura de la incertidumbre.
Artículo de Josep Ramoneda.

Tendencias

Cultura digital, smart citizens y ciudad abierta.
Artículo de Juan Freire.

Experiencias

El caso de Ferran Adrià y elBulli.
Artículo de Silviya Svejenova y Marcel Planellas.

EDITORIAL

CULTURAS COMUNITARIAS

El número 2 de CCK Revista dedica el Dossier al tema de las Culturas Comunitarias y consta de tres aportaciones procedentes de América Latina. El filósofo y periodista Josep Ramoneda en la sección de Visiones reflexiona sobre La cultura de la incertidumbre. Juan Freire, estratega y líder para organizaciones abiertas orientadas a la innovación permanente, explora sobre el tema de Cultura digital, smart citizens y ciudad abierta en la sección de Tendencias. El caso de Ferran Adrià y elBulli es el proyecto analizado en la sección de Experiencias por Silviya Svejenova y Marcel Planellas.

Dossier

En el dossier de este número 2 de CCK Revista, dedicado a Culturas comunitarias, presentamos aportaciones realizadas por Célio Turino (Brasil), Inés Sanguinetti (Argentina) e Iván Morales (Bolivia).

Célio Turino, historiador, escritor y gestor cultural, fue Secretario de Ciudadanía Cultural en el Ministerio de Cultura del gobierno de Brasil (2004/2010). Escribe sobre Cultura viva comunitaria: la política del bien común. En su artículo reflexiona y aporta ideas para la acción cultural, a partir de su propia experiencia como responsable político de la idealización e implantación del programa Pontos de Cultura, que basan su acción en un principios de bien común:

“En lugar de imponer una programación cultural o convocar a los grupos culturales para que digan lo que quieren (o necesiten), preguntamos qué desean. En lugar de entender la cultura como un producto, se le reconoce como un proceso”. Ponto de Cultura es un concepto de política pública. Es la cultura en proceso, en avance, desarrollada con autonomía y protagonismo social, con capacidad emancipadora.

Cada Punto de Cultura tiene y actúa con sus características y organización propias. Algunos están conformados por ONGs socioeducativas; otros, por escuelas de samba, asociaciones de vecinos, grupos de teatro, conservatorios, centros de extensión universitaria, museos, cooperativas de asentamiento rural…

Los Pontos de Cultura actúan bajo un “nuevo concepto de Estado”, que comparte el poder con diferentes sujetos sociales, que sabe escuchar a quienes nunca han sido oídos, que habla con quienes jamás habló, que ve a los invisibles. Se pasa de un Estado burocrático y protector a otro “ligero como el aire”.

La creación de redes y el papel de protagonistas de su propio destino y quehacer han sido esenciales en el proceso de construcción de la autonomía de los Puntos de Cultura. Autonomía, liderazgo y empoderamiento han sido los pilares de su gestión compartida y transformadora, fruto de la observación de situaciones reales.

Turino acaba sus aportaciones con unas reflexiones sobre la dimensión (dimensiones) de la cultura: “Entender la cultura como un proceso supone entrelazar las distintas dimensiones de la vida”. A su parecer, tres son los espacios que abarca la cultura, las tres E: la producción simbólica (estética), la constructora de ciudadanía (ética) y la dinamización de la economía solidaria (economía). En esta línea, afirma que “más que una acción de Gobierno, el Punto de Cultura es un concepto de política pública, que se articula en un programa mucho más amplio: Cultura Viva Comunitaria”, que busca el poder, la capacidad de actuar y transformar que todas las personas y grupos poseen. Finalmente, se trata de alcanzar el “punto subversivo” necesario que permita el dominio de los valores sobre el dominio de los intereses privados.

En el segundo artículo, la bailarina, coreógrafa y socióloga argentina Inés Sanguinetti reflexiona sobre Nuevos territorios para el arte son nuevos lenguajes para la política. En la misma línea que Turino, Inés Sanguinetti considera la cultura como un bien común, parte componente de los derechos humanos. A partir del proyecto Crear vale la pena, un colectivo de personas utiliza el arte como una herramienta fundamental para el desarrollo ético y un motor de las transformaciones humanas. El proyecto se concreta en la realización de los talleres Somos voz, iguales pero diferentes, una intervención artístico-pedagógica para la construcción de ciudadanía activa en jóvenes que, mediante la expresión artística, contribuye a la transformación social a través de la búsqueda de la propia identidad y de la movilización del pensamiento crítico; contribuye, igualmente, a la disminución de la pobreza y la desigualdad social, favoreciendo el desarrollo personal y grupal, y la construcción de identidades y ciudadanía.

Para Sanguinetti, arte y educación son “pares significativos”. La educación por el arte “equipa al sujeto”, dotándole de capacidad crítica, de relación con los demás, de integración en mundos heterogéneos.

El taller Somos voz, iguales pero diferentes tiene dos modalidades: una, dirigida a adolescentes, jóvenes y adultos que forman parte de escuelas, ONGs y organizaciones de base; otra, un programa de formación de formadores destinado a capacitar adultos docentes, artistas, trabajadores sociales, especialistas en atención primaria – preferentemente en equipos interdisciplinarios– en el abordaje de temáticas complejas a través del juego, la expresión y el desarrollo de la creatividad.

El boliviano Iván Nogales, en Pueblo de Creadores, una experiencia de Descolonización Corporal, expone su experiencia, llevada a cabo con Teatro Trono. El teatro es para Nogales una práctica creativa que niega lo que existe “para imaginar y crear otros mundos posibles”. Viene a tener, así, el mismo valor que otras prácticas creativas como la política, la filosofía, las ciencias especulativas, “que tradicionalmente tienen este rol asignado desde un remoto imaginario secular”.

La práctica teatral de Teatro Trono se concreta en acciones destinadas a acabar con la “descolonización corporal” de todo aquello que conforma el sistema colonizador: la casa, la comunidad, las relaciones e interacciones sociales, el Estado, la Nación, la Escuela y la Academia, “que conforman una maquinaria de absolutismos y universalismos”. Frente a todo ello, se practica el teatro como constructor de pensamiento, destinado a descampamentizar y desfronterizar, retornar a la integralidad, buscar y encontrar al otro, restaurar el Ajayu (espíritu), migrar al propio centro y crear espacio colectivo.

Ante la desesperanza que comporta la colonización, Iván Nogales propone poner en práctica aquella virtud que es propia del pueblo boliviano: la rebeldía. Rebelarse para crear futuro. ¿Cómo? Construyendo un pueblo de jóvenes creadores, “que se convierta en un territorio de convivencia intercultural y referencia ética y estética”, “una colectividad heterogénea de expresión creativa que se proyecte al futuro, rescatando valores de experiencias comunitarias”.

Este pueblo, habitado por población afroaimara, será Mururata, situado en los Yungas de la Paz, dotado de organización política y económica propias, de un sistema educativo y de salud propios. Donde “reina” Julio Pinedo (Julio Pueblo): “meticuloso, tranquilo, te habla desde la sencillez de su sabiduría. Mira orgulloso el cuadro en la pared donde el presidente indígena Evo Morales, otro soberano pueblo, lo coronó en palacio, demostrando a las nuevas generaciones el respeto a la cultura afro”.

Visiones

Compartimos las visiones del filósofo y periodista Josep Ramoneda en el texto titulado La cultura de la incertidumbre.

Ramoneda considera que “la incertidumbre es un elemento capital en el momento que vivimos” y “la cultura es en el fondo aquello que nos ampara y nos protege. Es en el seno de lo cual el individuo entra en sociedad”. Entra en sociedad y permanece en ella, siempre que la cultura evolucione de forma permanente.

El autor divide su exposición en dos grandes apartados: evolución de la cultura y experiencia virtual.

El avance de la cultura, paralelo al avance de la evolución humana, ha sido impresionante en los dos últimos siglos. En ello, han tenido capital importancia los “saltos tecnológicos”, que han aportado prosperidad. Sin embargo, esta misma prosperidad ha conducido, en el siglo XXI, a una crisis profunda que no es solo económica, sino también política, social y cultural. Se trata de una crisis de incertidumbre e inseguridad. “Una crisis que tiene en muy buena parte un origen cultural, yo casi diría de psicopatología colectiva”.

¿Por qué? Porque los hombres hemos pensado que todo era posible, que teníamos el poder en nuestras manos. Y por ahí hemos llegado a comportamientos autodestructivos: “se ha roto la cultura de los límites”, a causa de la aceleración de la vida, de la necesidad de tener soluciones inmediatas a todos los problemas o necesidades que se nos plantean.

Esta misma aceleración es consecuencia, en buena medida, de la aparición del mundo virtual, que ha contribuido de manera muy importante a la fractura social y está provocando la “fractura biotecnológica”.

Consecuencia, también en parte del mundo virtual –que presenta enormes beneficios y plantea grandes problemas-, es la puesta en cuestión de “la gobernanza de un mundo en que el poder económico está globalizado y el poder político sigue siendo nacional, local”. Considera Ramoneda que está en juego la democracia, “entre otras cosas, porque una de las consecuencias de todo eso, una de las razones que nos han llevado a todo eso, es que la mayoría social ha perdido capacidad de intimidación frente a las élites”.

Frente a esta situación se levanta la “ciudad intercultural”, poblada por gentes que tienen su origen y su formación en marcos culturales distintos. Ciudad intercultural fundamentada en tres principios básicos: “principio de no harmonía” entre verdad y bien; “principio de imperfección”, responsabilidad frente a inexistencia de la bondad por naturaleza; y “principio de emotividad”, de empatía con el entorno inmediato.

Tendencias

El biólogo, profesor universitario y emprendedor Juan Freire, nos habla en Cultura digital, smart citizens y ciudad abierta sobre el impacto del mundo digital en las ciudades. En la misma línea que Josep Ramoneda, Freire considera que el nuevo paradigma sociotécnico, asociado a las tecnologías de la información, ha generado profundas transformaciones de los valores, los modelos organizativos y las prácticas sociales. “El resultado es un nuevo paradigma que se ha definido como cultura digital”.

Según Freire, la cultura digital condiciona la concepción misma de la ciudad, que se construye “de abajo arriba y utilizando el conocimiento y la acción ciudadana”. A partir de esta idea inicial, las reflexiones de Freire se centran en realizar un repaso histórico a las diferentes maneras de diseñar las ciudades, desde la ciudad premoderna (“ciudad bajo control”) a la de finales del siglo XX (“ciudad expandida”).  

Cultura digital y ciudad expandida van de la mano, de manera que “los nuevos modelos de organización social propios de la cultura digital (caracterizados por la participación en múltiples redes, la importancia de las relaciones difusas, la trazabilidad, la asincronía…) se trasladan también al modo en que las personas usan los territorios”.

La cultura digital ha generado también el modelo urbano de las ciudades inteligentes, smart cities, que monitorizan en tiempo real la vida ciudadana, desde el clima y el tráfico a la contaminación y la movilidad de las personas. Frente a esta planificación centralizada Freire defiende “un urbanismo emergente (…), basado en procesos informales de diseño, deliberación y toma de decisiones organizados sobre plataformas tecnológicas, (…) protagonizados por ciudadanos activos y creativos organizados en múltiples redes y comunidades…”

¿Qué papel pueden jugar las instituciones en este nuevo entorno? El autor define tres ámbitos para su actuación: desarrollo de infraestructuras e info-estructuras; diseño de plataformas, físicas, digitales, participativas en la toma de decisiones; fomento de “la participación activa, la responsabilidad, lo público y el procomún”.

Finalmente, Freire nos lleva de la ciudad digital a la ciudad abierta, regeneradora del espacio público: recupera la idea de la ciudad compacta, que facilita la movilidad y el encuentro, rediseña los espacios públicos, desarrolla tecnologías sociales, despliega laboratorios ciudadanos, impulsa iniciativas de datos abiertos. Todo ello requiere de unos pensadores urbanos (arquitectos, geógrafos, etnógrafos) capaces de interactuar con los usuarios del territorio. Exige también una actuación urbana (gobernanza) que promueva procesos botton up, de negociación entre la ciudadanía y el poder político y los gestores técnicos, así como el uso de “tecnologías sociales”, que permitan “crear y gestionar recursos e infraestructuras, producir y difundir conocimiento de todo tipo, y coordinar agentes diversos para generar nuevas economías más inclusivas y sostenibles”.


Experiencias

Cerramos este número 2 de la Revista CCK con la presentación de Experiencias. En este caso, ofrecemos las reflexiones de Silviya Svejenova y Marcel Planellas sobre Creatividad y liderazgo emprendedor: el caso de Ferran Adrià y elBulli. El artículo analiza los componentes principales del trabajo creativo llevado a cabo por Ferran Adrià y plantea tres cuestiones que los autores consideran claves para el desarrollo de la creatividad en las ciudades. Concluye que el “modelo elBulli” es equilibrado, “en el que el valor del “conjunto” (los diferentes planetas) es mayor que la suma de sus partes”.

Los planetas que conforman el modelo son: el restaurante, el taller de creatividad, los negocios y la relación con la sociedad. El restaurante tiene como principio de acción conseguir que los clientes “sean felices, durante las horas que están en él”. El taller de creatividad conjuga innovación, calidad y exclusividad. El modelo de negocio se fundamenta en la exclusiva presencia personal del chef, “algo que no podría hacer si abriera una cadena de restaurantes elBulli por todo el mundo”.

La relación con la sociedad se plasma en el apoyo de Adrià a la Fundación ALICIA, que tiene como objetivo “avanzar en la investigación de los procesos de nutrición, la salud y la gastronomía y contribuir a estos objetivos sociales y culturales imple- mentando programas para mejorar la nutrición y promover la investigación para entender mejor la historia de la nutrición y la gastronomía”.

La coherencia de acción entre restaurante, taller, negocio y sociedad en elBulli viene dada por el equipo humano que lo integra. Se trata de “una familia llena de talento”, que ha madurado a lo largo de los años, en la que el núcleo central permanece y van cambiando los componentes periféricos. En palabras de los autores del artículo, elBulli, “a través de este modelo, ha logrado crear y difundir un nuevo lenguaje culinario que le ha permitido revolucionar el mundo de la cocina y tener un importante impacto en el ámbito de la innovación y la creatividad”.

Svejenova y Planellas finalizan sus reflexiones planteando tres preguntas cuyas respuestas pueden ayudar a las ciudades a caminar por la senda de la creatividad, tomando como ejemplo elBulli. Se preguntan cuál es el nivel de compromiso de la ciudad con la creatividad y consideran que el compromiso ciudadano, con objetivos realistas, determina ese nivel. Se preguntan, asimismo, qué determinará que una ciudad sea “auténtica, diferente y única en el mundo”. A su parecer, como en el caso de elBulli, la clave está en disponer de una estrategia clara y de unos elementos diferenciales. Finalmente, inquieren si la ciudad dispone de un modelo de creatividad y “de negocio coherente y sostenible” y si cuenta para ello con el apoyo ciudadano. Afirman que, a imagen de la obra de Ferran Adrià, estos tres componentes son la argamasa necesaria para articular un modelo de ciudad sostenible.

ARTÍCULOS

 

Cultura viva comunitaria: la política del bien común (Célio Turino)

Primera parte. El punto de Cultura. La construcción de una política pública Al grano: surge un nuevo tipo de Estado cuando oímos al que jamás hab…

Nuevos territorios para el arte son nuevos lenguajes para la política (Inés Sanguinetti)

“(…) Cómo crear una nueva generación que pueda impedir que el mundo se desintegre en un caos y que se destruya a sí misma. (…) cómo crear en…

Pueblo de creadores, una experiencia de Descolonización Corporal (Iván Nogales)

¿Empezar todo de nuevo? Imaginemos un rincón de América Latina donde un grupo de artistas –preferimos creadores pues tiene una connotación más …

La cultura de la incertidumbre (Josep Ramoneda)

Me parece que la incertidumbre es un elemento capital en el momento que vivimos. De la cultura esperamos muchas cosas, pero principalmente que nos def…

Cultura digital, smart citizens y ciudad abierta (Juan Freire)

Tecnología y urbanismo: impacto de la cultura digital en las ciudades Nuestra sociedad ha sufrido en las últimas décadas importantes transformacion…

Creatividad y liderazgo emprendedor: el caso de Ferran Adrià y elBulli (Silviya Svejenova y Marcel Planellas)

La creatividad y la innovación son cada vez más un elemento esencial para el desarrollo de las ciudades, motor de su evolución y fuente de progreso…

AUTORES

Célio Turino

Historiador, escritor y gestor cultural. Fue Secretario de Ciudadanía Cultural en el Ministerio de Cultura del gobierno de Brasil (2004-2010), siendo responsable de la idealización e implantación del programa Pontos de Cultura. Trabaja como gestor cultural desde hace más de treinta años. De forma permanente participa en la promoción de la Cultura Viva Comunitaria. El programa Pontos de Cultura (programa que atiende a más de 8 millones de personas en 3.000 Pontos de Cultura esparcidos por todo Brasil) ha sido una transformación significativa en términos de empoderamiento y promoción de la expresividad para las comunidades más desfavorecidas de Brasil.

Inés Sanguinetti

Bailarina, coreógrafa y socióloga. Cofundadora y Presidenta de Crear vale la pena, una organización no gubernamental que, desde 1997, desarrolla en Argentina, un programa de integración social para jóvenes combinando la educación en artes, la producción artística y la organización social como medios para la promoción y el desarrollo social e individual. Inés Sanguinetti cree en nuevos escenarios de encuentro entre actores sociales de diversos contextos socio-económicos, para generar pasajes y recorridos que no están previstos en el mapa social vigente. Los grandes motores de su accionar han sido su formación artística, su formación como socióloga, su experiencia en gestión como bailarina y también como coreógrafa. Pero, según ella, lo que construye el motor fundamental son las sinergias entre diversos colectivos de gestión que incluyen trabajadores sociales, artistas, sociólogos, politólogos, comunicadores, filósofos, administradores, educadores, contadores, especialistas en arte digital y otros.

Iván Nogales

Director del grupo Teatro Trono y de COMPA, Comunidad de Productores de Arte. Estudió Sociología en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). En 1989 creó COMPA (Comunidad de Productores en Artes, Teatro TRONO). Desarrolla su actividad principalmente en El Alto con cuatro centros culturales, y posee sedes en Cochabamba y Santa Cruz, y en Berlín. Desde 1980 desarrolló diversas iniciativas relacionadas con el teatro comunitario y la educación. Trabajó con campesinos, mineros, mujeres migrantes, niños de la calle y jóvenes de barrios periféricos. COMPA es una organización capaz de ofrecer diversas actividades culturales como películas, muestras de arte, acceso a biblioteca, un teatro camión que circula por barrios, una calle de cultura con ordenanza municipal, la primera en Bolivia. El Pueblo de Creadores es la iniciativa en la cual trabaja.

Josep Ramoneda

Es periodista y filósofo, director de la revista La Maleta de Portbou y de la Escuela Europea de Humanidades de Barcelona, colaborador habitual de EL PAÍS, de la Cadena SER y del diario Ara. Ha sido director del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) entre los años 1989 y 2011 y presidente del Institut de la Recherche et de l’Innovation (IRI) de París (2009-2014). Ha publicado numerosos libros, entre los que destacan: Después de la pasión política (Taurus, 1999), Del tiempo condensado. Globalización, inmigración, terrorismo, cultura (Debolsillo, 2003), Contra la indiferencia. Apología de la Ilustración (Galaxia Gutenberg, 2010) y La izquierda necesaria (RBA Libros, 2012). Ha recibido el premio Ciudad de Barcelona de proyección internacional (2012) y el premio Nacional de Cultura de la Generalitat de Catalunya (2013).

Juan Freire

Decano Asociado Académico de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey (México) y Director del Instituto XTribe en Emprendimiento de la Universidad Camilo José Cela (España). Co-fundador de XTribe, EduCaaS e inViable. XTribe, es una startup que trabaja con una red de universidades, empresas y organizaciones cívicas para transformar el aprendizaje globalmente a través del emprendimiento, la tecnología y el pensamiento crítico; EduCaaS, un entorno digital de aprendizaje creativo y en equipo basado en software libre; e inViable, una agencia científico-creativa que diseña tecnologías para la sostenibilidad y la acción colectiva. Consejero de la European Cultural Foundation y miembro del Venture Board de Ashoka España. Director del Master of Strategic Design del Istituto Europeo de Design (IED) Madrid.

Silviya Svejenova

Profesora de Estrategia e Iniciativa Empresarial del Departamento de Política de Empresa de ESADE Business School (Universidad Ramon Llull). Doctora en Dirección de Empresas por el IESE, formada en Creación de Empresas (EECPCL) en la Harvard Business School. También es miembro del Consejo de Administración de EGOS (The European Group for Organizational Studies) y, desde 2002, coorganizadora de la sección sobre industrias creativas en los coloquios de EGOS. Ha sido profesora de la Cranfield School of Management (Inglaterra). Asimismo, ha enseñado en programas para directivos en España, Alemania, Francia, Holanda, Inglaterra, Lituania, Luxemburgo, y Portugal. Su investigación se centra, entre otros temas, en la creación y los modelos de negocio y crecimiento de empresas en sectores basados en la creatividad, la creación de valor a través de redes personales y alianzas estratégicas, y las bicefalias y otras formas de compartir poder en empresas creativas y en el vértice corporativo. Es coautora de los libros: Sharing Executive Power: Roles and Relationships at the Top (Cambridge University Press, 2005), entre los tres finalistas para el prestigioso George R. Terry Book Award de la Academy of Management en 2007, y Breviario de poder, influencia y ética para ejecutivos (Granica, 2003).

Marcel Planellas

Profesor del Departamento de Dirección General y Estrategia de ESADE (Universidad Ramon LLull). Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales (Universidad Autónoma de Barcelona) y Licenciado en Historia Moderna (Universidad de Barcelona). Como profesor del Departamento de Dirección General y Estrategia, del que ha sido director en dos ocasiones, ha impartido clases en diversos programas (BBA, MBA, Executive Education, PhD) y en diferentes países, especialmente en América Latina (Brasil, México, Chile). Ha sido presidente del Claustro del Profesorado y Secretario General de ESADE. Sus últimos libros publicados son: De la idea a la empresa (Gestión 2000, 2003), Creación de empresa: los mejores textos (Ariel Empresa, 2003), Acción Social Estratégica (LID 2009), Emprender es posible (Planeta, 2012) y Las Decisiones Estratégicas (Conecta, 2015).