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Creatividad, crisis y ciudad: ¿Una oportunidad para reinventarse?

27 de Noviembre, 2009

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Ciudad acabada, ciudad recreada

Joaquim Nadal, Consejero de Política Territorial y Obras Públicas de la Generalitat de Catalunya nos ha hablado de la ciudad sin fin, la ciudad que debe renovarse como imperativo físico, ahora, cuando todo parece que está terminando pero vuelve a empezar.

La ciudad se renueva permanentemente. 30 años atrás, la sensación de terminar la ciudad escondía las contradicciones de los espacios internos, y un largo período de superaciones concretas. Una percepción más física que ideológica. La ciudad difusa adquirió contornos y adaptó su geometría.

Ahora hemos construido unas estructuras de exigencia radical, terminando una etapa donde las políticas eran evidentes. Una renovación de la ciudad, sin modelos a seguir, dónde no hay copia. Es momento de reinventar la ciudad, con nuevas ambiciones, nuevos contextos, valores, profesiones. Esta ciudad se reinventa a si misma. Nuevos tiempos con nuevos enfoques, es el antídoto del aburrimiento, se reclama una nueva metodología de valores de convivencia y cohesión.

La materialidad de la ciudad no resuelve los conflictos de una mutabilidad sin fin; es la imposible realidad de una foto fija,  se debe buscar la compatibilidad y la reflexión necesaria, para poder anticiparse, sin dejar de tocar con los pies en la tierra.

Ideas, siempre ideas

Xerardo Estévez, Arquitecto, fundador del equipo Oikos de arquitectura y urbanismo, en Santiago de Compostela nos ha relatado una serie de opiniones relacionadas con el urbanismo. Opiniones flexibles ha comentado, en la medida en que puede estar en desacuerdo con lo que está pasando.

Ha hablado del modelo disperso de crecimiento y cree que la manera de entender el crecimiento urbano ha quedado un poco anticuada, aunque hasta el momento la ciudad ha sido una máquina de hacer ideas.

La ciudad es un palimpsesto de destrucción y de construcción, lleno de ideas. Hay dos maneras de entender el urbanismo. Una jurídica, que nace de la desconfianza de la administración en relación al crecimiento de las ciudades, y otra, infraestructural.

Señala Estévez que las carreteras se están convirtiendo en nuestras calles. En cambio las calles de los aeropuertos o de los centros  comerciales, denominados históricamente “no lugares” están llenos de frenesí.  Afirma que se han construido en los últimos tiempos demasiadas avenidas sin cuestionar jamás, si estas son necesarias o no.

El mañana no nos importa y el presente es demasiado complaciente como para ocuparnos del pasado. El consumo voraz de lo cotidiano y la ausencia de un contexto global ha dejado a las ciudades sin respiración. Esta falta de respiración le evita mirar hacia adentro y mirar hacia adelante. Aunque hay excepciones. Hay quien ha decidió hacerlo y señala la Conserjería  que dirige Joaquim Nadal, su ponente anterior.

Surge de nuevo la demanda de que la sociedad sea, sobre todo, fábrica de ideas para la globalidad, para el trinomio autonomía, territorio, ciudad. La gobernación del espacio público consiste en un equilibrio donde cabemos todos, incluso nuestras miserias y nuestra soledad. El político tiene que tener un olfato espacial delante de la ciudad y la sociedad cambiante y introducir racionalidad en el mercado inmobiliario. No hay que dibujar tanto la ciudad, hay que conocerla en todos sus ámbitos.

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Laboratorios frente al mar. Dos casos mirando al Atlántico

El Viceconsejero de Promoción Cultural y Política Lingüística del Gobierno del Principado de Asturias, Jorge Fernández León,  nos ha ilustrado sobre la innovación con las prácticas artísticas.

La producción artística desempeña un papel importante en la valorización del capital. Algunos afirman que el arte ha perdido su vertiente más crítica. Hace falta agrandar el perímetro artístico.  El arte es el que  permite reflexionar a la sociedad, llevándonos a la auto-comprensión. Las prácticas artísticas pueden desempeñar un papel decisivo.

Fernández ha presentado dos proyectos públicos, pertenecientes a una metrópolis concreta, proyectos locales con ambición global, generadores de iniciativas que se están  desarrollando rápidamente:

  • Ciudad de la Cultura en Gijón
  • Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer en Avilés

Ambos tienen en común que son más que conocimiento fragmentado, están pensados para ser complementarios y buscar nuevos públicos. Nacieron de las iniciativas culturales y del cambio socioeconómico.

Su misión: sus contenidos deben constituir un cambio en los modelos de la morfología cultural y urbana. Lugares en que crecer y mejorar en la gestión del desacuerdo. En definitiva, abiertos a otra manera de ver.

Transformación urbana: espacios para la creatividad

Josep Mayoral, Alcalde de Granollers, cuenta la historia de su ciudad, la que vive dice “a pie de calle”. Comenta que la crisis global en la que vivimos ha provocado un claro retroceso de su ciudad en relación a población desocupada. Por tanto, cualquier análisis de transformación de una ciudad debe tener en cuenta este factor.

La prioridad de la ciudad es hacer frente a la crisis pero sin dejar de lado los proyectos que tenía previstos la ciudad, quieren ser fieles al itinerario marcado. La primera preocupación deber ser la gente, su acompañamiento,…es decir, poner en centro la lucha por la dignidad de las personas.

En este contexto se deben fomentar las inversiones con una clara voluntad de futuro. Se trata de conseguir que agentes privados inviertan, como también las administraciones. Esta acción transformadora debe ser coherente y contundente. Su estructura económica se debe mantener para poder hablar mañana de una ciudad creativa.

Pensar en el futuro es impulsar y potenciar sus factores de competitividad: las infraestructuras (de país y de ciudad), la formación, los servicios avanzados a las empresas, la innovación, la concertación, desarrollar los servicios de capitalidad, el turismo y por último, la gente de la ciudad. Para todo esto se necesita, comenta Mayoral, equilibrio, cohesión, calidad e identidad.

Los espacios para la creatividad, cree el alcalde de Granollers son, los espacios públicos, renovar los espacios productivos, red de comunicaciones digitales, los espacios para la memoria, construir un centro de cultura para la paz, centros de convivencia, nuevos pabellones  de deporte, hierba artificial en campos públicos de la ciudad, parque públicos de calidad, recuperación del patrimonio histórico, oferta educativa,.. Todos ellos espacios de cohesión. En definitiva, estos factores permiten constatar que Granollers es una ciudad emergente.

Planificación cultural y territorios creativos
Oriol Picas, Subdirector General de Planificación de equipamientos culturales del Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya, y Santi Martínez, Jefe del Servicio de Planificación Estratégica del Departamento de Cultura y Medios de Comunicación, Generalitat de Catalunya han hablado sobre el Plan de Equipamientos Culturales de Cataluña (PEC-Cat).

Dirigido a la ciudadanía, surgido  del  derecho  de todos al acceso de  la cultura. Un Plan de carácter local y sectorial. Recoge todos los ámbitos de la cultura, y también aquellos que no estaban tan organizados como las artes escénicas,  la música y los audiovisuales.

Las artes entendidas como pulsión, y su origen en la voluntad; e incertidumbre del dinamismo del consumo de la cultura, dos factores que se han tenido en cuenta en la elaboración del PEC-Cat. Éste debe contemplar: planificar un futuro incierto; una planificación y cultural; una planificación cultural de mínimos y el establecimiento de redes de equipamientos.

En conclusión, el PEC-Cat  tiene la misión de impulsar la construcción y rehabilitación de infraestructuras necesarias para completar un sistema de equipamientos públicos que favorezca la igualdad de oportunidades en el acceso a la cultura a la ciudadanía, e impulse la creatividad y la cohesión social.


Ciudad acabada, ciudad recreada

16 de Noviembre, 2009

bio_nadalEl fin del franquismo supuso en todas las ciudades españolas la confirmación de un estado de provisionalidad y de precariedad exagerados. Las ciudades eran conglomerados a mitad de camino, sin los servicios imprescindibles y sin las dotaciones de equipamientos y de espacios libres estrictamente necesarios.

La irrupción de la democracia en el mundo local llegó tarde y con el calendario cambiado. La transición no traumática supuso la revolución desde arriba. Primero dos elecciones legislativas consecutivas, una de ellas, la primera, con carácter constituyente, para finalmente otorgar a los municipios la mayoría de edad que se les había regateado de forma contumaz. Pero cuando llegó supuso, pese a las dificultades económicas de toda índole, un auténtico vendaval, un torbellino de cambio y renovación.

Hoy, con la perspectiva de más de treinta años de democracia municipal, podemos certificar que las administraciones locales, tachadas a menudo de menores de edad, han culminado la revolución silenciosa y pacífica más fabulosa de la historia contemporánea de nuestro país. En el transcurso de estas tres décadas se han sucedido tres crisis relevantes de la economía. Pero me conviene subrayar que los cambios se hicieron con prisas, el tiempo apremiaba, y las reivindicaciones ciudadanas no admitían demora. La impaciencia se desbordó y la confianza produjo adhesiones de primer nivel a una gestión amparada en realizaciones concretas y en ambiciosos programas de futuro. En más de una ocasión se tuvo la sensación vertiginosa de querer atrapar el tiempo y de acortar distancias con las ciudades del mundo desarrollado que llevaban unas décadas de adelanto, cuando menos desde 1945, en la materialización de programas socialdemócratas que atendían a las demandas perentorias de la ciudadanía. Llegábamos tarde, corrimos más, atrapamos el tiempo y en la brevedad del cambio acelerado se concentraron las virtudes de una modernidad rutilante que otras ciudades de mayor tradición y peso no pudieron tener.

Terminar la ciudad supuso en muchos casos acabar sus límites. Cerrar el espacio, culminar y colmatar el espacio físico. Tocar la ciudad construida del municipio vecino. Esta sensación de ciudad terminada, más aparente que real, escondía las limitaciones del modelo de crecimiento, las debilidades de la aceleración, las contradicciones de los espacios internos y la falta de maduración de soluciones sólidas pensadas de la ciudad hacia sus adentros. Terminaba, de este modo, una etapa fácil u obvia, donde las políticas eran las evidentes.

Llegábamos, así, en plena crisis de la globalización, a una nueva encrucijada sin referentes ni modelos. Sin ciudades anticipadas, sin modelos a seguir. No había ya donde copiar.

Ha llegado la hora de reinventar la ciudad. De definirla de nuevo. De pensarla con nuevos mimbres y con nuevos problemas. De dibujarla con nuevas soluciones y con nuevas ambiciones. En un contexto donde se avecinan nuevos tiempos, nuevas relaciones, nuevas profesiones, nuevos conocimientos nuevos valores.

La ciudad creativa se recrea a sí misma. La ciudad creativa se piensa a sí misma y se reinventa cuando llega al límite de la percepción de su agotamiento que no otra cosa es la percepción física de la ciudad terminada. Y si aparentemente terminada, vuelta a empezar. Nuevos tiempos, nuevas generaciones, nuevos tiempos, nuevas coordenadas. Enfoques distintos para problemas nuevos.

Joaquim Nadal i Farreras

Conseller de la Generalitat de Catalunya

Alcalde de Girona (1979-2002)