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El espacio urbano como capacidad (Saskia Sassen)

Partiendo de una amplia investigación sobre las ciudades globales, aquí examino al espacio urbano como una capacidad que históricamente ha facilitado el manejo de conflictos a través del comercio y la participación cívica. Es esta capacidad que hace a la ciudad un espacio creativo en el sentido profundo de la palabra. Esto contrasta con los estados nacionales cuyo ADN los lleva a militarizar el manejo de conflictos. En segundo lugar, la ciudad es un espacio donde los sin poder pueden hacer historia, algo que no es posible en, por ejemplo, una plantación. Esta posibilidad de hacer historia se puede dar igualmente si no resultan empoderados. Un vector para esta posibilidad es la capacidad creativa cultural de los sin poder – celebraciones en la calle, grafiti, traer música y comida de regiones rurales al espacio urbano. Es también en ese contexto que surge la creatividad social, cultural y política.La gran capacidad de la ciudad es el urbanizar la subjetividad y el sujeto más allá de diferencias de origen, religión, clase. Y la modalidad es irónica: urbanizar al sujeto permite la coexistencia de todas estas diferencias en lugar de su eliminación o represión porque todos comparten esa urbanidad, no importan las otras diferencias.

Es imposible hacer plena justicia a todos los aspectos de este proceso en un breve artículo, me limito aquí a las piezas básicas del argumento. Me centro en un tipo de desafíos básicos que enfrentan las ciudades para explorar cómo las capacidades urbanas pueden alterar lo que se origina como odio y conflicto: el duro trabajo de crear ciudades abiertas en un contexto histórico de racismo y odio al inmigrante.

Future Bridge de Hilary Koob-Sassen (www.TheErrorists.com) presentado en “When Territory and Time Seep out of the Old Cages”, Time Marathon, Museo Guggenheim, Enero de 2009.

Capacidades urbanas

Las capacidades urbanas históricamente tienden a surgir a partir de los esfuerzos, del duro trabajo, de ir más allá de los conflictos y racismos que marcan una época. De este tipo de dialéctica vino la urbanidad abierta que históricamente hizo de las ciudades europeas espacios para una ciudadanía compleja a pesar de políticas de estado racistas y elitistas. Un factor que nutrió los esfuerzos positivos fue que tanto las clases medias modestas como las poderosas encontraron en la ciudad un espacio para sus diferentes proyectos de vida [1]. Menos conocidas para esta autora son las trayectorias no europeas de los espacios estratégicos para los poderosos y los que carecen de poder.

La ciudad grande y compleja es una nueva zona fronteriza [2]. Esto es especial- mente cierto si se trata de una ciudad global, definida por su importante función dentro de una red de otras ciudades a nivel mundial. En el espacio de frontera se dan encuentros entre sujetos que pertenecen a mundos diferentes, pero para los cuales no hay reglas del juego, reglas que gobiernan ese encuentro de mundos diversos. Esa es la frontera histórica. Pero mientras la frontera histórica se sitúa en los límites externos de los imperios coloniales, hoy en día se encuentra en nuestras grandes ciudades. Y el equivalente del fuerte militar de la frontera histórica hoy es el éxito de las empresas globales en obtener un espacio protegido para sus operaciones en casi todos los países del mundo. Este espacio protegido se fue formando desde los ochenta a partir de la desregulación, la privatización y las nuevas políticas fiscales y monetarias de los gobiernos que las acogen. El fuerte militar de hoy es el marco regulador que necesitan en las ciudades de todo el mundo para garantizarse protecciones en cada economía nacional que han invadido. Esta es también una capacidad urbana.

Pero la ciudad de hoy es también una zona de frontera estratégica para los inmigrantes y los ciudadanos minoritarios. No lo es solo para los poderosos, sino también para quienes convencionalmente carecen de poder. Los que tradicionalmente vienen excluidos pueden ganar presencia en las ciudades globales –presencia con respecto al poder y, quizás más importante, presencia respecto unos de otros. Esto indica la posibilidad de un nuevo tipo de política centrada en sujetos históricamente con poder de hacer historia.

El acceso a la ciudad ya no es simple- mente una cuestión de tener o no tener poder. Los espacios urbanos se han con- vertido en bases híbridas desde las que actuar a través de una política informal cada vez más reconocida y aceptada. Y también esta es una capacidad urbana.

El trabajo de crear lo público y lo político en los espacios urbanos se vuelve crítico en nuestra época. Este es un momento de velocidades crecientes en la vida global. Somos testigos del ascendiente de los procesos y flujos sobre los artefactos y la permanencia; la creación de marcas (branding), y la multiplicación de edificios y otras estructuras enormes, no construidas a escala humana. Estos son los formatos básicos para la mediación entre los individuos y los mercados. Desde los años 1980 el trabajo de diseño ha tendido a producir imágenes y relatos que apoyan la lógica funcional de las grandes empresas que dominan los mercados y, cada vez más, nuestros imaginarios.

Pero la ciudad puede, a su manera, responder. Por ejemplo, hay un tipo de trabajo creativo público que puede generar narrativas que desestabilizan esa lógica funcional de las grandes empresas. Aquí podemos detectar otro ejemplo más de lo que teorizo como capacidades urbanas [3].

Los espacios urbanos poseen la capacidad de crear nuevos sujetos e identidades que no serían posibles en, por ejemplo, las zonas rurales o en países en general dominados por normas diferentes. Lo hemos visto a menudo: el alcalde anteriormente pro-inmigración de una gran ciudad de Estados Unidos cambia a una posición anti-inmigración cuando se vuelve candidato presidencial. Las normas del espacio cívico se construyen de manera diferente en la política nacional que en la urbana. La socialidad de una ciudad puede poner de manifiesto y subrayar la urbanidad del sujeto y del entorno, y diluir significantes más esencialistas. También vemos esta capacidad urbana cuando las ciudades afrontan grandes retos que traen una necesidad de nuevas solidaridades. Las respuestas colectivas necesarias para resolver los problemas urbanos conllevan un énfasis en un su- jeto o identidad urbanos, y no en una identidad religiosa, o étnica, o de clase
–sea a nivel individual o de grupo.

La ciudad está excepcionalmente bien capacitada para generar órdenes urbanos nuevos, así como parciales [4]. Por ejemplo, el nuevo rol estratégico de las ciudades en las relaciones internacionales es bastante diferente del de los estados. Ello sugiere la posibilidad de aportar más comercio y más sentido cívico a esas relaciones. También puede indicar un regreso de las normas urbanas tras un siglo de ascenso de las leyes nacionales –el espacio ciudad asciende mientras el espacio de la ley nacional va perdiendo vigencia.

En investigaciones anteriores, he ex- plorado en profundidad el resurgimiento de la legislación urbana y su trascendencia [5]. Por ejemplo, en Estados Unidos, las ciudades han comenzado a aprobar cada vez más sus propias ordenanzas que contrastan con las normas de la política del estado y de la nación; entre otras iniciativas, han designado a sus ciudades como santuarios para inmigrantes indocumentados, y aprobado leyes ambientales progresistas y mucho más avanzadas que las del esta- do nacional. Movimientos compuestos por grupos dispares con diversidad de quejas han logrado unirse en formas cada vez más legítimas, como se vio en los movimientos “Occupy” que surgieron en los Estados Unidos, Chile, Argentina, España, Grecia, Egipto, Israel, y más en 2011 y 2012. En Europa están creciendo nuevas redes interurbanas que van más allá de las fronteras nacionales; este proceso se ha visto reforzado por el crecimiento de la Unión Europea, la gran expansión de la subsidiariedad, una serie de iniciativas interurbanas de lucha contra el racismo y contra la de- gradación del medio ambiente, y otros esfuerzos similares.

Tales ordenamientos parciales también son el resultado de las luchas sub- nacionales por el autogobierno en el ámbito del barrio y la ciudad. La combinación de estas luchas diversas que es inherente a los espacios urbanos es capaz de generar iniciativas más amplias y más profundas para reclamar un nuevo orden normativo.

Estas son algunas de las características que hacen de las ciudades un espacio de gran complejidad y diversidad. Las ciudades hacen posible la mayor integración de los diversos grupos y causas, y fortalecen las capacidades básicas cívicas. Pero las ciudades también confrontan grandes conflictos que amenazan con reducir dicha complejidad a poco más que una jungla de cemento y de conflictos. Entre las fuerzas desurbanizadoras están los racismos extremos, las crisis inminentes del cambio climático, y los nuevos controles de la ciudadanía que han implementado los gobiernos en su lucha contra el terrorismo. Su agudeza hace urgente proteger y desarrollar las capacidades urbanas que resisten esa desurbanización y que llevan a lo cívico y a un significado amplio de la pertenencia.

La ciudad: espacio creativo, político, económico y social

Las ciudades son uno de los lugares clave donde se construyen nuevas normas e identidades. Con la globalización y la digitalización, y todos los elementos específicos que implican, las ciudades globales emergen como sitios aún más estratégicos para la formación de normas e identidades. Algunas de estas normas e identidades reflejan un poder extremo, y otras reflejan la innovación bajo coacción, que aparece a menudo en los barrios de inmigrantes. Mientras las transformaciones estratégicas están muy concentradas en las ciudades globales, muchas también se producen en pequeñas ciudades y suburbios, e incluso a niveles inferiores de las jerarquías urbanas nacionales. Los efectos de estas transformaciones quedan entonces difuminados por toda la jerarquía [6].
En nuestra era global, las ciudades han surgido una vez más como sitios estratégicos para la innovación cultural e institucional [7]. Los componentes clave de la globalización económica y la digitalización concentrados en las ciudades globales fracturan y desestabilizan los órdenes institucionales establecidos en la ciudad y mucho más allá de las ciudades [8]. Además, algunos de los marcos reguladores y normativos claves para la gestión de las condiciones urbanas ahora forman parte del marco nacional –gran parte de lo que llamamos política de desarrollo urbano es, de hecho, política económica nacional. El alto nivel de concentración de estas nuevas dinámicas en las ciudades globales obliga tanto a los más poderosos como a los más des- favorecidos a elaborar nuevos tipos de respuestas, si bien por motivos muy diferentes –la acumulación de poder en un caso y la mera supervivencia en el otro.

Por el contrario, cuando dominaba la manufactura de masa, no era la ciudad el espacio de la innovación institucional. La gran fábrica fordista, estandarizada, y el estado eran los espacios estratégicos para las innovaciones en la tecnología (manufactura de masa) y en el contrato social (apoyo al consumo de masa). Estas eran las piezas clave que conformaban la economía en ese momento. Históricamente, la gran fábrica fordista y las minas emergieron como sitios clave para la creación de una clase trabajadora moderna y para un proyecto sindicalista. Es decir, no es siempre la ciudad el sitio para la creación de normas e identidades.

Bajo esas condiciones las ciudades pierden relevancia, y en efecto en todo el occidente las ciudades se empobrecen, pierden porcentual de la riqueza nacional, y pierden población. Pero es también la época del auge de la gran clase media: esta surge a partir de un sistema donde la ciudad no es el espacio dominante. La clase media históricamente es un factor que estandariza la economía, lanza el espacio del suburbio, y hace secundaria a la innovación como la entendemos hoy en día.

Es en nuestra era global donde la gran ciudad se vuelve el espacio estratégico para la economía avanzada de innovación y para la cultura. La gran ironía histórica es que en ese mismo espacio son también los desfavorecidos que pueden ganar presencia en su relación con los otros y también en su confrontación con el poder. Esta opción no la tienen en el suburbio o la pequeña ciudad, ordenada y controlada por pautas sociales estandarizadas a través de una población culturalmente homogénea.

Es también en la gran ciudad donde la localización de los actores globales más poderosos crea condiciones objetivas para encuentros con los desfavorecidos. La gentrificación es un tipo de encuentro –lleva a la expulsión de los desfavorecidos de sus hogares, sus pequeños negocios y sus casas. El espacio que ocupaban se transforma en espacios de lujo. La gentrificación empezó en los años ochenta a nivel global y alimentó las luchas de resistencia a la expulsión de hogares y barrios. Un concepto que he desarrollado en mi trabajo es que si bien esas luchas son locales, en realidad son un tipo de lucha global contra el nuevo capitalismo. Su “globalidad” se da a través del hecho que se repiten a través de más y más ciudades alrededor del mundo. Es una repetición horizontal de luchas similares, ubicada en cientos de ciudades por el mundo.

Hoy en día, existen básicamente dos condiciones que hacen de un centenar de ciudades sitios estratégicos. Ambas conllevan grandes transformaciones que están desestabilizando los sistemas más antiguos que tradicionalmente han organizado el territorio y la política. Una de ellas es el redimensionamiento de los territorios estratégicos que articulan el nuevo sistema político-económico y por lo tanto, al menos algunas de las características del poder. A su vez, ello debilita lo nacional como contenedor de los procesos sociales, que también se ve debilitado por la variedad de dinámicas de la globalización y la digitalización. Las consecuencias de estas dos condiciones para las ciudades son muchas; lo que importa aquí es que las ciudades emergen como lugares estratégicos para procesos económicos importantes y para nuevos tipos de actores políticos.

Estas son condiciones que promueven la innovación no solo en sectores económicos también en el espacio de la cultura y las luchas sociales. A través de esas prácticas se están constituyendo nuevas formas de subjetividad política, como la ciudadanía, y la ciudad es un lugar clave para este tipo de trabajo político. La ciudad, a su vez, se constituye en parte a través de estas dinámicas. Más que en los barrios residenciales tranquilos y armoniosos, es en la ciudad diputada donde se construye lo cívico. Tras la larga fase histórica que vio el alza del estado nacional y la ampliación de las principales dinámicas económicas en el ámbito nacional, la ciudad vuelve a ser una escala para el desarrollo de dinámicas estratégicas económicas y políticas [9].

Hilary Koob-Sassen (www.TheErrorists.com). Endless City, 2008. Publicación original en The Endless City, editado por Ricky Burdett, Phaidon Press, 2008.

Conclusión

Las ciudades globales, en gran parte trascienden los límites de las jerarquías nacionales. Ahora son actores directos en las redes multidimensionales que abarcan a las regiones y, a menudo, al mundo. Las luchas globales de las últimas dos décadas han encontrado cada vez más una voz y un potencial de organización en los espacios urbanos, donde inmigrantes y ciudadanos luchan por igual por sus derechos a la ciudad y a participar políticamente. El control del orden cívico urbano está disminuyendo. Los principales desafíos que afrontan las ciudades amenazan el orden cívico y, al mismo tiempo, pueden unir a grupos muy diversos entre sí. Afectan a todos los residentes y no discriminan según las líneas tradicionales de raza, religión o fenotipo. Las nuevas distinciones actúan como fuerzas de movilización política en un contexto en el que el centro ya no resiste.

A menudo es la urbanidad del sujeto y del entorno la que marca a la ciudad, más que la etnia, la religión o el fenotipo. Pero la definición de lo urbano a través del sujeto y del entorno no se da así como así; con frecuencia surge del trabajo duro y de trayectorias dolorosas. La pregunta es si también puede surgir de la necesidad de nuevas solidaridades en las ciudades que se enfrentan a retos importantes, como los racismos violentos o las crisis medioambientales. La gravedad y el carácter abrumador de los principales desafíos a los que se enfrentan las ciudades actualmente pueden servir para crear unas condiciones en las que los retos sean más grandes y más amenazantes que los conflictos y los odios internos de la ciudad. Ello podría forzarnos a respuestas comunes que hagan hincapié en lo urbano sobre lo individual o sobre un sujeto y una identidad de grupo como los que denotan las clasificaciones étnicas o religiosas.

 


Imagen de portada: Cities, de Hilary Koob-Sassen (“Transcalar Investment Vehicles”. Film London, FLAMIN Productions 2011).

Notas:

  1. Saskia Sassen, “Foundational Subjects for Political Membership: Today’s Relation to the National State” (Sujetos fundacionales para la pertenencia política: Relación efectiva con el estado nacional), cap. 6 en Territory, Authority, Rights: From Medieval to Global Assemblages (Territorio, Autoridad, Derechos: De los ensamblajes medievales a los globales), 2 ª ed. Princeton: Princeton University Press, 2008. (Tra- ducción española con Editorial Katz, Buenos Aires y Madrid 2010).
  2. Saskia Sassen, Ciudad y Globalización, Quito FLACSO 2011; “Cities as frontier zones: Making informal politics”. Conferencia: “Thinking Worlds: An International Symposium on Philo- sophy, Politics, and Aesthetic Theory” (Las ciu- dades como zonas de frontera: Haciendo política informa, “Mundos pensantes: Simposio Internacional de Filosofía, Política y Teoría Es- tética), Moscú, 17 de noviembre de 2006, ht- tp://2nd.moscowbiennale.ru/en/sassen_report; Sassen, Territory, Authority, Rights.
  3. Para una discusión más detallada de las capacidades urbanas, véase Saskia Sassen, Ci­ties in a World Economy (Ciudades en una economía mundial), 4 ª ed. Thousand Oaks: SAGE Publications, 2012; Sassen, The Global City.
  4. Saskia Sassen, “Neither global nor national: novel assemblages of territoy, authority and rights.” (Ni global ni nacional: nuevos ensamblajes del territorio, la autoridad y los derechos). Ethics & Global Politics (Ética y política global) 1, no. 1-2 (2008): 61-79.
  5. El panorama emergente que estoy describiendo promueve una multiplicación de diversas formulaciones y mini-órdenes normativos, donde antes la lógica dominante tendía a la producción de grandes formulaciones unitarias nacionales. Sassen, “Neither global nor national”; Sassen, Territory, Authority, Rights; Ciu­dad y Globalización, Quito FLACSO 2011.
  6. Saskia Sassen, Territory, Authority, Rights, cap. 6.
  7. Saskia Sassen, Cities in a World Economy; Sassen, Territory, Authority, Rights; Sassen, The Global City.
  8. El énfasis en esa multiplicación de ensamblajes parciales contrasta con gran parte de la literatura sobre globalización que ha tendido a asumir la dualidad de lo global frente a lo nacional. En esta literatura lo nacional es entendido como una unidad. Yo insisto en que lo global también puede estar constituido dentro de la nacional, como es el caso de la ciudad global. Por otra parte, el enfoque en la literatura de la globalización tiende a centrarse en las poderosas instituciones globales que han desempeñado un papel fundamental en la implantación de la economía corporativa global y han reducido el poder del estado. Por el contrario, yo también destaco que algunos componentes particulares del estado realmente han ganado poder porque tienen que realizar la labor de aplicar las políticas necesarias para la economía corporativa global. Esta es otra razón para valorar el orden normativo más amplio que una ciudad puede generar a veces. Para más información sobre esto y para una información bibliográfica completa, ver Sassen, Territory, Authority, Rights.
  9. Saskia Sassen, “The Global Street: Making the Political” (La calle global: construir lo polí- tico) Globalizations (Globalizaciones) 8, no. 5 (octubre de 2011): 573-79.

 

 


Este artículo fue publicado en el volumen 5 de la Colección Ciudades Creativas (2013) de Fundación Kreanta correspondiente a las V Jornadas Internacionales Ciudades Creativas organizadas por la Fundación y la Secretaría de Cultura Ciudadana de la Alcaldía de Medellín del 2 al 6 de octubre de 2012, en Medellín (Colombia).

 

 

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