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Los emprendedores sociales innovadores: una fuerza transformadora. Everyone a changemaker… un sueño alcanzable (María Zapata)

  • ¿Quién ha logrado que más de un millón y medio de brasileños tengan ac- ceso a energía, y que esto se declare como un derecho universal en Brasil?
  • ¿Quién ha  conseguido   que  más  de 400.000 niños puedan  “practicar” la empatía en su clase, reduciendo  drásticamente las tasas de bullying y mejorando su desempeño académico?
  • ¿Quién ha logrado reducir la tasa de reincidencia carcelaria del 60 al 10%?
  • ¿Quién ha  conseguido   que  más  de 40.000 estudiantes  al año puedan  experimentar qué significa ser un em- prendedor, montando sus propias cooperativas y trabajando en proyectos en su comunidad?
  • ¿Han pensado alguna  vez quién es el departamento de I+D+I de los gobiernos? Todos sabemos que no es posible crear soluciones que funcionen de ver- dad  trabajando  lejos  del  problema; nadie  será  capaz  de formular  estrategias eficaces desde sus despachos. Muchos  gobiernos  alrededor  del mundo  se están aprovechando ya del trabajo de personas que proponen so- luciones, demuestran que funcionan a pequeña  escala, y están dispuestos  a compartir esos logros y conocimientos para que cada vez se beneficien de ellos más gente.

Pero, ¿quiénes son esas personas? Muchos de ellos son Emprendedores Sociales de Ashoka alrededor  del mundo.

Y, ¿qué son los Emprendedores Sociales? Son personas  que tienen las características  que típicamente  se asocian  a los emprendedores de negocio (visión, creatividad, compromiso, determinación, etc.), pero dirigen toda  su capacidad  a resolver  los problemas  más  críticos de la sociedad,  para  implementar soluciones innovadoras que dan respuestas eficaces a estos problemas.

El emprendedor social no usa el beneficio económico como la medida más significativa de su éxito, lo que le mueve es el impacto  social. ¿A cuántas  personas ha conseguido mejorar la vida? Eso es lo que realmente le motiva.

El emprendedor social es una persona obsesionada por conseguir un impacto social  a gran  escala;  que  conoce  muy bien el problema  social que está tratando de resolver (lo ha sufrido en carne propia  o ha estado muy cercano a él) y por eso es capaz de identificar  algunas de las causas que hacen que el problema se enquiste  y propone  modelos  y soluciones  reales,  innovadoras, diferentes. El emprendedor está totalmente obsesionado  y apasionado con lo que hace, hasta el punto  de olvidarse de sí mismo y estar dispuesto a poner su vida al ser-vicio  de  algo  mucho  mayor,  del  bien común, de la sociedad.

El emprendedor social está absolutamente comprometido con su visión y no descansa hasta  verla convertida  en una realidad, hasta que su innovación se transforma en el estándar  del nuevo sistema.  Trabaja, prueba,  corrige,  ajusta y mejora la solución que plantea,  hasta conseguir  que su visión de cambio  social se lleve a cabo.  El 85% de los emprendedores sociales de Ashoka  consiguen que su innovación  se convierta  en el estándar  del nuevo sistema.

Creo que un par de ejemplos resultarán útiles para  entender  qué es un Emprendedor Social:

Actualmente más  de  dos  mil millones de personas viven sin acceso a electricidad. Esto plantea problemas que desde  nuestra   cómoda   existencia   no nos podemos imaginar; llevar la electricidad  a las zonas rurales remotas  del planeta,  no solo sería un avance importante  para  la economía,  transformaría la educación, la atención a la salud, la producción agrícola y el modo de ganarse la vida. En Brasil, Fabio  Rosa ha conseguido llevar energía a más de un millón y medio a un coste un 80% más barato de lo que cobraban las empresas eléctricas. Esto ha reducido  de manera drástica el éxodo a las favelas. Sus innovaciones se han extendido a 23 países en Latinoamérica, Asia y África.

Influido  por  el trabajo de  Fabio,  el expresidente   Lula  anunció   el  programa “Electricidad para todos”,  que promulga que todos los brasileños deben tener acceso a la energía en el año 2015, convirtiéndolo en un derecho universal para todos los ciudadanos del país.

En otra parte del mundo y enfocándose en una problemática completamente distinta,  Mary  Gordon ha diseñado  un modelo de intervención  eficaz y muy económico  para  dar  la  posibilidad   a miles de niños a que puedan  practicar empatía   y  desarrollar  otras   habilidades  emocionales.  Usando   un  bebé  de la comunidad, que se convierte en el profesor, los estudiantes (generalmente niños y niñas de 8 a 10 años) tienen que ir entendiendo al bebé. En muchas ocasiones, es la primera vez que se le pide a un niño que se ponga en la piel de otro y que trate de adivinar  qué le puede estar pasando,  qué   puede   estar   sintiendo. Esta simple intervención una vez al mes durante un año está teniendo resultados sorprendentes en las cifras de bullying y otros indicadores.

El programa de Mary está consiguiendo  que  reconocer,  entender  y manejar las emociones propias y del otro se con- vierta en una asignatura del currículo oficial en las escuelas de muchos países para poder cubrir la creciente demanda sobre este tema.

Ashoka España

Lancé Ashoka  España  hace ocho años. Los comienzos no fueron  fáciles. Aun- que  ahora  nos  parezca  mentira,  en el año  2004  en  nuestro   país  aún  había que explicar qué significaba la palabra Emprendedor, aclarar que no necesariamente  se refería a un empresario  de negocios, que era más una actitud vital, una habilidad que cuanta más gente la tenga más colaborativa, democrática y justa será nuestra sociedad.

Cuando  trataba de recabar  los apoyos locales para  lanzar la organización en España, la gente me decía que no pensaba que estas personas existieran aquí, porque  los problemas  los resolvía el gobierno  y además  aquí  no  éramos emprendedores, que los emprendedores sociales solo surgían al ver las necesidades no cubiertas de los países en vías de desarrollo.

Después de ocho años, hemos demostrado que existen emprendedores sociales en nuestro país trabajando para resolver temas  fundamentales como  la violencia de género, la falta de red y apoyos  para  los inmigrantes,  la educación emprendedora, el ocio inclusivo de las personas  con discapacidad, la lucha contra  la pornografía infantil, la agricultura ecológica, etc.

Personas   que  nos  demuestran  cada día qué significa ser un changemaker (impulsor de cambios). Personas que decidieron  que  querían  intentar  cambiar el mundo,  contribuir a la resolución  de algún problema  que les preocupaba especialmente; hombres y mujeres que no eran capaces de quedarse con los brazos cruzados ante las injusticias que veían.

Como  por  ejemplo,  Faustino  Zapico quién está cambiando el modelo  de prisiones en España; eliminando la sub- cultura carcelaria que convierte a las prisiones en escuelas de delincuencia. Allí donde la ley del silencio, el enfrentamiento   y la  falta  de  confianza  han sido tradicionalmente las actitudes  imperantes,  ahora  están  dejando  paso  a la confianza,  y los valores positivos  se transmiten a través de microsociedades educativas,  cogestionadas por los inter- nos y los trabajadores de la prisión; son las denominadas Unidades Terapéuticas y Educativas  (UTE).

Basado en el trato humano, el modelo de Faustino recrea la sociedad a pequeña escala y, así, permite a los internos aprender  a vivir como  lo harían  fuera de la cárcel, creando  el escenario  ideal para que se dé la transmisión de valores, actitudes  y habilidades  imprescindibles para  una reinserción  satisfactoria en la sociedad.

En las UTE  se redefinen  los roles de internos y funcionarios, desde la relación tradicional “guardia-preso” basada en el conflicto y el enfrentamiento, hasta una relación “interno-terapeuta”. Los funcionarios de prisión adquieren  responsabilidad como tutores de grupos de internos. De este modo, funcionarios e internos rompen la desconfianza que había dominado sus relaciones y aprenden a trabajar en una dinámica  de equipo  responsable de la gestión de un espacio de vida saludable, donde se puede dar una educación en valores y habilidades.

Los internos en las UTE también “devuelven” algo a la sociedad a través de iniciativas propias  como compartir sus experiencias  con  estudiantes,   profeso- res y padres en programas de visitas escolares. Animan a los jóvenes a encontrar  soluciones a sus problemas  que no  incluyan  las drogas  o la violencia. Más  de 20.000 jóvenes  y adolescentes han participado y experimentado una transformación de la conciencia sobre sus  patrones   de  comportamiento,  reflexionando    sobre   las   consecuencias que  algunas  acciones  pueden  llegar  a tener (como el consumo  de drogas,  las peleas o los pequeños robos).

Las UTE han demostrado una disminución drástica de las tasas de reincidencia. En 2011, el modelo desarrollado por Faustino en la prisión de Villabona se ha implantado en otras  15 prisiones en España  al haber sido asumido como Buena Práctica  por la Secretaría Gene- ral de Instituciones Penitenciarias  del Gobierno de España.

Otro de nuestros emprendedores sociales  españoles,   José  Manuel   Pérez, más conocido como Pericles, está construyendo una nueva cultura emprendedora entre jóvenes insertando su “Cadena de educación para emprender” dentro del currículo oficial de los colegios. Sus programas empiezan desde los 3 años, y progresivamente continúan hasta la Universidad.

Miles de estudiantes han atendido  al menos  uno  de sus cursos  en la escuela. Unos 40.000 lo hacen anualmente. Desde el año 2001 más de 2.000 cooperativas han sido creadas por estudiantes en España,  gestionadas  por  jóvenes de tan solo 15 años.

Ha sido galardonado como “Mejor Práctica” por parte de la UE, precipitando  su expansión  en España,  Europa y Latinoamérica.

O Isabel Guirao, quien ha desarrollado un modelo que empodera  a las personas con discapacidad intelectual para que gestionen y dignifiquen su propio ocio, mejorando la calidad de vida de estas personas  y de sus familias. Mientras  el modelo  tradicional se centra  en el cuidado  y tratamiento aislado de las personas  con discapacidad intelectual, Isabel está promoviendo maneras y modos de integrarlos a las comunidades en las que viven, involucrando a una red ciudadana de voluntarios y profesionales que participa y comparte su ocio con ellos.

En España, las personas con discapacidad  intelectual  son, hoy en día, un colectivo  mudo  e invisible. Mudo  por- que tradicionalmente no han tenido oportunidad de opinar  por  sí mismos; generalmente  han  sido sus familias las que han  hablado  y decidido  por  ellos. E invisibles porque  no participan en la comunidad en la que viven, en los espacios dedicados a la ciudadanía. Piénsenlo, ¿con cuántas  personas con discapacidad intelectual se encuentran en los bares, en el cine, en la piscina…?

Haciéndoles  parte  visible y activa  de sus comunidades, Isabel está promoviendo su participación como ciudadanos plenos para que puedan  ejercer sus derechos de autodeterminación y representación.

El  modelo  de  ocio  inclusivo  creado por  Isabel ha sido legitimado  e impulsado por la Confederación Española  de Organizaciones  en favor de las Personas con Discapacidad Intelectual  (FEAPS), y está siendo adoptado por muchas  de sus organizaciones.

Otro emprendedor social, dibujante  y arquitecto, Peridis, desarrolló un modelo para  promover  el empleo de jóvenes en riesgo de exclusión y el desarrollo local a través de la recuperación del patrimonio  cultural. Usando  recursos que ya existían (los edificios y el subsidio de desempleo), Peridis ha conseguido crear un sistema mediante el cual se han rehabilitado  decenas de edificios históricos mientras se enseñaba a los jóvenes un oficio. Casi un millón de jóvenes han encontrado una  oportunidad de inserción social y laboral  a través de las Es- cuelas Taller tanto  en España  como en 17 países de América Latina.

O  Albert  Jovell  que  está  redirigiendo el sistema de salud pública hacia los pacientes para asegurar una atención integral  y de calidad.  Lo  hace abriendo espacios de representación para  los pacientes en los ámbitos de toma de decisión del sistema de salud; mejoran- do la información disponible para los pacientes  de enfermedades  crónicas sobre su enfermedad  y tratamientos, lo que  además  posibilita  una  comunicación más f luida entre paciente  y médico. Para  conseguir una transformación completa,  Albert  involucra  también  en todos  sus esfuerzos a los profesionales de la salud y de las administraciones públicas.  A través del Foro  Español  de los Pacientes y de la Universidad de los Pacientes, Albert está permitiendo la democratización de la sanidad  pública, y mejorando la experiencia del paciente con su enfermedad  y tratamiento.

Como ven, emprendedores sociales están ya impactando de manera  muy positiva en nuestra sociedad, en temas muy importantes, y Ashoka  España  es hoy una realidad,  avalada  por el prestigioso reconocimiento del Premio Príncipe de Asturias de Cooperación 2011 a Bill Drayton, fundador de Ashoka  por su contribución a la creación y difusión del campo  del Emprendimiento Social y por crear la mayor  red de emprendedores sociales innovadores del mundo.

El trabajo de Isabel Guirao, fomentando el ocio inclusivo de las personas con discapacidad intelectual.

Ashoka en el mundo

Ashoka  actualmente cuenta con una red de 3.000 emprendedores sociales en 71 países. Desde que Ashoka seleccionó a su primera emprendedora, en la India en 1981, nos hemos centrado  en apoyar  a los ES, allí donde  la innovación  fuera necesaria. En ciudades  enormes  y súper  pobladas, en zonas rurales; en democracias estables y en naciones en transición,  en mercados emergentes y en economías industrializadas, en cualquier parte del mundo los emprendedores sociales de Ashoka  están transformando sus sociedades.

El Impacto de los ES de Ashoka es impresionante. Después de treinta años de haber  sido  seleccionados  por  Ashoka, el 71% ha conseguido  influir en política pública,  el 83% sigue trabajando en su idea, el 86% son considerados líderes en su campo de acción y el 93% ha visto como su idea era copiada e implementada por otras organizaciones.

Después  de treinta  años  apoyando a los mejores emprendedores en el mundo, somos conscientes  que si queremos  lograr una sociedad con menos problemas sociales y más justa, es necesario involucrar  a mucha  más gente en la resolución de estos retos. La velocidad con la que los problemas crecen, cambian, se multiplican, hace imposible que unos pocos,  por  muy  excelentes  que  éstos sean, puedan  resolverlos.  Somos todos y cada uno de nosotros los que podemos y debemos implicarnos  para cambiar lo que no nos gusta. Desde Ashoka, queremos lograr una sociedad donde mucha más gente sea changemaker.

Pero, ¿esto de una sociedad de changemakers cómo se consigue? ¿Cómo hacemos que cada vez más gente se sienta con la capacidad, el apoyo y la libertad de poder hacer algo positivo por su comunidad? ¿Cómo conseguimos una sociedad emprendedora que se centre en aportar soluciones a sus problemas y retos?

Haber  estado  en el centro  de todo  el movimiento  del emprendimiento social en el mundo,  apoyando a emprendedores que generan grandes cambios, y en- tendiendo  los elementos fundamentales del cambio social nos ha permitido  adquirir un entendimiento de las palancas que son necesarias para conseguir cambios estructurales a gran escala. Vemos patrones  y tendencias que nos indican donde es necesario intervenir, qué áreas están   preparadas  para   un  cambio   y cómo acelerarlo.

Ashoka se ha convertido  en un “identificador  de tendencias”  entendemos  lo que va a pasar,  lo que se debería hacer y gracias al trabajo de nuestros  emprendedores, tenemos algunos de los “cómos”  para  conseguirlo.  No se trata de teorizar,  pronosticar o asesorar,  en Ashoka estamos para hacer, demostrar, influir, y acompañar procesos de transformación  a gran escala.

Para conseguir esta sociedad de changemakers, estamos trabajando en tres líneas para lograr que cada vez más personas se involucren, sean verdaderos changemakers.

Somos conscientes  que el cambio  que pretendemos es una multiplicidad  de factores interrelacionados, pero como había que empezar por algún sitio, lo hemos hecho por aquellas áreas que a nuestro juicio tienen  un  mayor  apalancamiento y efecto demostración: el trabajo con los jóvenes para que adquieran las importantes  habilidades  de empatía  y capacidad emprendedoras y ayudar  a remover las barreras  para  conseguir una colaboración exitosa entre empresas y el sector social. Ahora les explicaré por qué:

  1. Seguimos convencidos de  que  tenemos que seguir apostando y apoyando a los emprendedores sociales innovadores. Su capacidad  de transformación   y  sus  ideas  innovadoras nos dan soluciones reales a problemas actuales. Ellos guían nuestro trabajo, nos  ayudan  a identificar  retos  futuros, tendencias  sociales y lo más importante, son únicos en resolver problemas a gran escala, con el mayor impacto  posible en el mayor  número de personas posible. Además su labor siempre consigue activar e involucrar a miles de personas en sus comunidades, para que se conviertan en actores del cambio y no sean meros recepto- res de sus ayudas.
  2. Pero además de  seguir  seleccionando a los emprendedores sociales más innovadores, Ashoka  está pasando  a una  fase más proactiva, donde  estamos coordinando a muchos de nues- tros emprendedores para que colaboren entre sí, facilitando  alianzas estratégicas con empresas, etc.
    Uno de los ejes en los que estamos trabajando  es la Empatía, sin ella no se- remos capaces de llegar a nuestra  visión de que cada vez más gente sea un chagemaker. No es posible conseguir una sociedad donde la gente quiera ayudar a resolver los problemas sociales que les afectan  si no tienen un alto grado de empatía.  La empatía  es una habilidad con la que los humanos nacemos, pero hay que desarrollarla, practicarla. Es la habilidad  de entender lo que el otro está sintiendo, y que nos ayuda  a guiar  nuestros  comportamientos  para que contribuyan a un cambio positivo.
    Es fundamental para la visión que buscamos que cada vez más ciudadanos entendamos que lo que está al- rededor  nuestro  nos afecta;  tenemos que ser capaces de sentir el sufrimiento del otro para querer resolverlo… sentir  de verdad  en mí el problema del otro, hace que se desencadene una necesidad de hacer algo para ayudar- le… para  una  sociedad  como la que queremos, es crítico que sus ciudadanos sean empáticos.
    El paso más importante para  conseguirlo es asegurarse  de que todos los niños  pueden   practicarla.  Sin  ella, el niño  hará  daño,  será  marginado y nunca  será capaz de unirse a otros para crear un cambio positivo para la sociedad.
    Estamos trabajando con varios emprendedores sociales alrededor  del mundo,  como Mary Gordon a la que me he referido anteriormente, que tienen estrategias eficientes y eficaces para compartir con los colegios y organizaciones educativas.
  1. Por otra parte, después de haber entrevistado a miles de emprendedores al- rededor del mundo, hemos aprendido que las probabilidades de que alguien llegue a ser emprendedor se multiplican si tienen la suerte de poder serlo en su adolescencia (en esos momentos en los que se empieza a ser la persona que serás). Es tan satisfactorio poder poner un proyecto propio en marcha, darse cuenta de lo que significa llevar a cabo una visión personal e involucrar a otros  en tu aventura, que una vez este joven lo ha probado, nunca dejará  de hacerlo,  aunque  luego decida  meterse  en una  organización o empresa… siempre tendrá  el carácter emprendedor que le animará  a tomar iniciativa,  a participar, a enfrentarse a los retos de manera diferente, etc.

En Ashoka  estamos  convencidos  que si queremos una sociedad de changemakers, tenemos que conseguir que nuestros   jóvenes  sean  emprendedores y para conseguirlo hay que animarles a hacerlo cuanto antes.

Para  ello el programa de Ashoka  Jóvenes Changemakers apoya  la creación de iniciativas sociales creadas por jóvenes de entre 12 y 20 años,  que quieren tener un impacto positivo en su comunidad. Es una experiencia transforma- dora.  Un  estudio  realizado  por  Booz Allen dice que el 44% de los jóvenes que participaron en el programa están más interesados  por  la escuela; el 65% participan en más actividades  extraescolares; el 75% pasa igual o más tiempo en sus tareas  del colegio mientras  lideran sus  incitativas.  Los  jóvenes  comentan que la experiencia les ha permitido  sentirse más seguros, más conscientes de lo que pasa a su alrededor,  más motivados y han conseguido  desarrollar habilidades de liderazgo, trabajo en equipo etc.

Hasta la fecha se han apoyado más de 5.000 equipos de jóvenes en 18 países, enfocándose  en problemáticas y necesidades muy diversas, desde servicios de tutorías, hasta academias de danza, festivales de vídeo o campañas  educativas contra  la diabetes. A través de este pro- grama  se ha involucrado a unos 80.000 jóvenes. Algunos ejemplos de estos equipos alrededor  del mundo:

  • Toquem Fusta (Barcelona): Toni, Estefanía y su grupo del Polinyà del Vallès construyeron una ludoteca móvil para ofrecer espacios de juego y aprendizaje a los niños pequeños de su pueblo. Viendo la falta de lugares donde jugar los niños pequeños del barrio, decidieron hacer algo que pudieran  llevar a los lugares  donde  están  los niños. Con su ludoteca móvil están fomentando valores a través del ocio a niños y niñas de todo el pueblo de Polinyà.
  • No Más Dengue (Argentina): Emiliano y su grupo desarrollaron su proyecto en la ciudad de Clorinda, provincia de Formosa, en Argentina, donde la pobreza  alcanza a más del 70% de la población  y son frecuentes las epidemias de dengue, un virus transmitido por la picadura de mosquito que tiene un tratamiento muy costoso y carece de vacuna. Ante eso, un grupo de jóvenes decidieron actuar: realizaron charlas,  conferencias,  repartieron folletos y prepararon representaciones teatrales  callejeras con el objetivo  de capacitar  a la población  para  prevenir las causas de la transmisión del dengue. ¡Su iniciativa  está siendo replicada en Paraguay!
  • No Boundaries (EUA): Con el propósito de cambiar la percepción  de que la exploración  espacial no es para las niñas, Becca decidió crear No Boundaries, un campamento espacial que divulga las matemáticas y las ciencias entre niñas. El campamento ofrece experimentos  y trabajos  relacionados con la ciencia, orientados hacia las niñas. El campamento incluye pro- gramas como Astrotots, para niñas pequeñas, Mad Female Scientist, orientado hacia el aprendizaje  con experimentos  y Love  Bugs,  un  pro-grama ideado para enseñar los beneficios de ciertos insectos.
  • Youth4All (Alemania): Lamia,  Deniz y Didem se propusieron cambiar la imagen negativa de los jóvenes de ori- gen turco en Berlín. Como guías-edu- cadoras  están construyendo vínculos entre jóvenes, profesores y sus padres para  crear  un  entorno  más  Ofrecen talleres y actividades centradas   en  cambiar  la  actitud  de los jóvenes desde los mismos jóvenes. Únicos en Alemania, están creando puentes  vitales  entre  diferentes  grupos de interés para terminar con la percepción  de desigualdad  entre personas de trasfondos distintos.  Lamia, la fundadora, ha sido invitada a compartir su iniciativa en varios escenarios importantes, incluyendo el último  encuentro  TEDx  de la juventud en Washington DC.

Ashoka    espera   poder   ver   pronto cómo centenares  de miles de jóvenes se responsabilizan de los cambios que desearían ver en la sociedad. Nuestro objetivo es lograr una masa crítica de jóvenes que manejen bien esta habilidad. Cuando cualquier país haya alcanzado  este punto  donde  un  número significativo de población sea impulsor  de cambios,  no habrá  marcha atrás.

El trabajo de Mary Gordon permitiendo que niños puedan practicar la empatía en la clase, gracias a la ayuda del “instructor” (un bebé de la comunidad).

Empresas y sector social

Otras  de las áreas  en las que  Ashoka se está enfocando, para  aprovechar su experiencia y su red, es en remover  las barreras  que generalmente impiden una colaboración exitosa entre empresas y sector social.

Históricamente los negocios y las organizaciones de la sociedad civil se han ignorado    mutuamente.  Las   Cadenas Híbridas  de Valor los unen. Es un modelo  comercial  que  combina  el poder de los negocios y las organizaciones sociales que genera un cambio irreversible en las relaciones de los dos sectores que libera mercados a una escala lo suficientemente grande para transformar industrias  enteras.

Las empresas tienen los recursos, producen los productos y servicios, tienen la capacidad  operativa  y logística y la escala, tienen acceso a capital,  etc. Las organizaciones del sector ciudadano tienen el conocimiento de las comunidades y los consumidores, la posibilidad de agregar demanda, tienen grandes redes locales y el respeto  y confianza de estos colectivos.

Se requieren soluciones a GRAN ESCALA  para  erradicar   la  pobreza.  La mitad   del  mundo   –aproximadamente tres  mil  millones  de  personas–   viven con  menos  de  dos  dólares  al  día.  Un sexto de la población  mundial vive en barrios   pobres   de  grandes   ciudades. 30.000 niños mueren cada día debido a la pobreza.

Ashoka  está convencida  de que necesitamos involucrar a la empresa en estos desafíos. Si no, nunca conseguiremos resolver  estos  problemas  gigantes  que nos acechan.

Es ingenuo pensar que empresas y ONG’s pueden  seguir trabajando cada una por su lado, sin colaborar.

El primer incentivo para las empresas debería  ser el tamaño del mercado  de bajos  ingresos  (más de cuatro  billones de dólares).

Si somos capaces de romper  barreras y dejar de trabajar en silos podremos terminar con la exclusión de los mercados globales que afecta a dos tercios de  la  población   mundial  y  podremos catalizar acciones por parte de los gobiernos,  empresas y organizaciones sociales para  crear las condiciones  en las que todos los ciudadanos alcancen una ciudadanía económica plena.

Si lo conseguimos, millones de personas que viven en condiciones deplorables, se transformarán en familias y comunidades independientes, activas y más sanas. Se generarán  billones de dólares de una demanda  actualmente no cubierta.

Con este modelo de cadenas híbridas de valor todos ganan.

Los clientes ganan porque consiguen acceso a productos de calidad  adaptados a sus necesidades y su capacidad  de compra,  sea materiales de construcción o seguros de vida.

El sector social gana porque consigue un modelo sostenible para lograr un impacto a gran escala que beneficie a su población  objetivo.

El sector empresarial  gana porque  se crean nuevos productos y servicios que incrementan  su  rentabilidad  a  la  vez que obtienen un impacto social.

Ya hay algunos avances. Se están generando   nuevos  productos  y  servicios gracias a las colaboraciones que Ashoka   está  impulsando  entre  diversas multinacionales y emprendedores sociales.  Nuevos  modelos  de  vivienda en colaboración con HILTI en Brasil, India y Egipto para dar acceso a una vivienda digna a millones de habitantes de favelas y slums.

Nuevos  sistemas  de regadío  adaptados a los pequeños productores, que están consiguiendo una mayor rentabilidad  por  metro  cuadrado cultivado, gracias  a la colaboración con emprendedores  sociales, AMANCO está consiguiendo una demanda  agregada  y un canal de venta  sin el que sería imposible llegar a este mercado tan atomizado y poco  rentable,  a nivel individual  de cada agricultor.

Desde  Ashoka   estamos  impulsando y facilitando  estas colaboraciones para que sirvan de casos de éxito y que otras empresas y organizaciones del sector ciudadano se animen a hacerlo también. Nuestro objetivo es un mundo en el cual las organizaciones del sector  ciudadano y las empresas colaboren,  compitan y aprendan a servir a los mercados  de bajos ingresos con nuevos modelos comerciales.

Un mundo  en el cual cada ciudadano participa  y se beneficia de productos y servicios proporcionados por la economía formal de tal manera  que sus vidas mejoran.

Jóvenes que participan en el programa Youth Venture, que promueve el emprendimiento social juvenil.

Estos  son tres programas en los que Ashoka está invirtiendo  tiempo y esfuerzo para ir acercándonos a esa sociedad de changemakers.

Sabemos que nuestra visión no es fácil de alcanzar, pero también que no es una utopía.  Los medioambientalistas lo han conseguido. Hace treinta años ya empezaron a decir que proteger  el medioambiente era responsabilidad de todos.  Y hoy en día esta es una idea aceptada  y asumida por muchos. Al menos todos sabemos que tenemos un papel importante en la protección del medioambiente, y estamos preocupados en minimizar este impacto.

En  Ashoka  estamos  convencidos  de que en poco tiempo, entenderemos y se- remos  conscientes  de nuestro  papel  en la resolución  de los problemas  más im- portantes de nuestras sociedades.

Y este es el objetivo que perseguimos en Ashoka España. Promover una sociedad de changemakers, formada  por personas  que quieren implicarse, hacer algo, participar en la trasformación social. Personas  que se sienten con la capacidad,  el apoyo y la libertad de hacer algo positivo por su comunidad. Impulsar una sociedad emprendedora que se centre en aportar soluciones a sus problemas y a sus retos.

Para  realmente  conseguir  este sueño de lograr  que  España  se convierta  en una Sociedad de changemakers, necesitamos de todos  vosotros.  Si os gusta la visión que perseguimos, uniros en este movimiento global que estamos poniendo en marcha.

A continuación os propongo algunas ideas, seguro que a vosotros  se os ocurren muchas más:

  • Podéis convertiros en changemakers. Identificad  cosas que  no  os gustan, que os parecen  injustas,  que queráis ayudar  a resolver y hacedlo…  veréis lo maravilloso  y satisfactorio que es llevar a cabo un proyecto propio.
  • Podéis convencer al colegio de vuestros hijos  para  que  promuevan una educación más emprendedora, con lo que les estaréis dando  las herramientas que necesitan  para  su futuro  y a la vez contribuyendo a una sociedad más preparada a enfrentarse  a cualquier reto y aprovechar mejor sus oportunidades.
  • Podéis intentar  conocer  y colaborar con Emprendedores sociales… os contagiaréis de su entusiasmo, energía y pasión por lo que hacen!
  • Apoyad a Ashoka.
    • Uniros al grupo  de Ashoka  Support  Network  (ASNers),  personas que  nos  apoyan   económicamente y con su tiempo para hacer posible nuestra labor.
    • Hablad de nuestra  visión a vuestras  empresas,  lograd  que se interesen por nosotros, que nos llamen para encontrar fórmulas de colaboración.
    • Hablad de lo que estamos  tratando de conseguir a vuestros amigos, vuestras  familias,  para  que  cada vez seamos más los que soñemos algo parecido.

Hay mucho por hacer, el país realmente lo necesita y os garantizo  que es difícil que encontréis algo en lo que vuestro apoyo consiga un mayor impacto.

 


Imagen de portada: Toquem Fusta, organización española que se dedica a montar actividades móviles dirigidas a los más pequeños que no tienen espacio para la diversión en su barrio.

 

 

Este artículo fue publicado en el volumen 4 de la Colección Ciudades Creativas (2012) de Fundación Kreanta correspondiente a las IV Jornadas Internacionales Ciudades Creativas organizadas por la Fundación Kreanta y el Ayuntamiento de Madrid los días 24, 25 y 26 de noviembre de 2011.

 

 

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